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domingo, 14 de noviembre de 2010

Tres meses




Si, ya se que lo he dicho miles de veces. Que si me he vuelto vago, que no actualizo, que ya no escribo como antes... 'Tenéis razón! Así que la única solución a todo eso es volver a dar la brasa como el que antes.

Asi pues queda inagurado la versión 2.0 de Vida 2.0 (valgame la redundancia XD).


¿Qué he hecho todo este tiempo? Trabajar, hacer el vago, darle collejas a mi hermano... ay si, también he ido de concierto, nada menos que al mismísimo señor Sting y su Symphonicity Tour que me pareción ESPECTACULAR. Una gran orquesta, una banda fantástica, en especial la voz de Jo Lawry que tiene un registro fantástico.

Os dejo una pequeña muestra del concierto.




miércoles, 10 de junio de 2009

De pequeño siempre quise ser...


Con tan sólo cinco años decidí que de mayor quería ser director de cine. Fué un amor a primera vista, después de ver por la tele un reportaje de cómo se rodó En busca del Arca perdida. Me parecía el mejor trabajo del mundo, estar detrás de las cámaras y decirle a todo el mundo lo que tenía que hacer. Por aquel entonces que yo recuerde la mayoría de niños querían ser astronautas (mi hermano incluido). Y eso que eran principios de los 80, hacía unos añitos que el hombre no pisaba la Luna pero la gente se maravillaba con la nueva lanzadera espacial de la NASA.

El sueño me duró unos cuantos años. Veía como loco todos los programas de cine que podía, las entrevistas a los directores y la mayoría de documentales que podía ver sobre como se rodaban las películas. Me acuerdo que le pregunté a mi hermana mayor donde podía estudiar cine, y me contestó que cuando fuese mayor podía mirar algo de fotografía porque era muy parecido pero que para eso tenía que crecer mucho (iluso de mí, que me lo creí todo...). Pero me dijo una cosa que si que me pareció bien. Para dedicarse al cine había que ver muchas películas, de todo tipo y procedencia, porque así vería cómo lo hacen. De hecho la mayoría de fines de semana íbamos a la antigua Filmoteca a ver ciclos de peliculas antiguas, desde las peliculas de los Marx, a Moby Dick, de peliculas de Bogart a la Máscara del Zorro de Tyrone Power... la mayoria de ellas en versión original subtituladas. Con 10 años eso parecería una tortura pero a mí me fascinaba escuchar las voces originales en un idioma que todavía no comprendía. De vez en cuando me quedaba con una frase pero jamás la repetía en publico por vergüenza (nunca fuí el típico niño resabiondo que repite todo...). Además despertó en mi el fenómeno fanfic sin saber siquiera que eso era un fenómeno. Cuando veía una pelicula o una serie que me gustaba, cogía la vieja maquina de escribir de mi madre y me ponía de forma chapucera a escribir historias con los mismos personajes o continuando la misma historia que acababa de ver.

Años después redescubrí el cine en versión original gracias a Bárbara, y aún hoy en día sigo prefiriendo una película así que doblada al castellano. Me he tragado cientos de peliculas en ingles, frances, alemán, coreano, urdu, tagalo, cantonés, mandarín... y me sigue fascinando como el primer día la diferencia de entonación de los distintos idiomas de este pequeño punto azul.

Ahora que soy algo más mayorcito ya no quiero ser director. Lo comento alguna vez con un par de amigos que se dedican a hacer cortos y están intentando dar el salto, y se ríen pero bueno. Sin embargo si que reconozco que fue mi pasión por el cine la que en parte me inspiró a la hora de escribir historias y querer convertirme en escritor.

Algún día tal vez consiga mi sueño, sea un escritor profesional (independientemente de la fama) y aunque se que jamás tendré mi estrella de director en el boulevard de la fama de Hollywood, tal vez si que la tenga de guionista. Pero eso es otra historia...

Esta entrada se la dedico a Isi, que con la entrada de hoy de su blog me ha dado la inspiración para ésta. ¡Gracias guapetona!

domingo, 19 de abril de 2009

2000 visitas


Hace ya cuatro meses que empecé el blog, y reconozco que el primer post fué como vía de escape a la peculiar situación por la cual estoy pasando este último año. Después de un cabreo monumental con quien ya sabéis, decidí montar este rincón para desahogarme un poco, eso si, con la intención de ser sincero siempre.

Además de eso, os he ido contanto retazos de mi peculiar vida, cosas que me han ido ocurriendo y también parte de mis planes futuros y de mis sueños. Algunos de vosotros habéis respuesto a esa confianza contándome también parte de la vuestra. El intercambio de experiencias y opiniones ha sido muy positivo.

He intentado convertir este espacio en algo ameno, contando chorradas, poniendo música y videos que me gustaban... Vamos, lo que suelen hacer la mayoría de blogeros. Desde el principio el tema de las visitas no me preocupó demasiado. Sabía que iba a a ser un blog menor, y que con suerte, alguien repetiría si conseguía no aburrirle demasiado con mis diatribas. Me sorprendió gratamente que el post que más visitas y comentarios recibió fué el que posteé el día de Reyes sobre juguetes que nunca tuve. Últimamente he reducido el ritmo de posteo pero aún así no se ha reducido el número de visitas. Fijaos que ni siquiera me dí cuenta que había pasado las mil visitas, y eso que coloqué un contador (porque encontré uno facil de poner, que si no, ni eso...).

Esta noche iba a poner un post agradeciendo a todos los que se han preocupado por mi salud estos días (¡muchas gracias, ya estoy mejor!) y me encuentro que el blog tiene 2100 visitas. Y he alucinado. En cuatro meses me parece muchísimo.

Así que quiero dar mi agradecimiento a todo el que lee el blog, a los que lo siguen, a los que postean y sobre todo a todos los que me habéis dado ánimos para seguir estos meses. Aunque parezca un tópico, para mí representa mucho.

¡Muchas Gracias!

viernes, 10 de abril de 2009

La primera vez que te ví

La primera vez que te ví nos odiamos a muerte en apenas segundos. Tú tenías que mantenerte en este trabajo, aunque habías entrado por enchufe, y yo estaba obligado a enseñarte, pese a las quejas a mi jefe directo sobre la poca gracia que me hacía.

La primera mañana que pasaste en la oficina ya querías irte. Decías que el trabajo era muy estresante y ni siquiera te había enseñado una décima parte de él.

La primera vez que discutimos no llevabas una semana trabajando. Eras una fierecilla malcriada que no le gustaba que le dijesen cómo se hacían las cosas. En el fondo tenías la sospecha que, como el resto de tus trabajos anteriores, durarías poco o nada, pero no te importaba en absoluto.

La primera vez que te di la cara por tí llevabas quince días trabajando. Habías sufrido un accidente que te obligaba a coger la baja un par de semanas y los jefes querían echarte. Pese a que no nos caíamos bien, me pareció algo injusto. Me planté delante de uno de los jefes y le ataqué donde más le dolía. Funcionó y no sólo le convencí sino que además le dijo a los otros dos jefes que ni se les ocurriese echarte. Cuando te enteraste, flipaste, pero ni siquiera me diste las gracias.

La primera vez que te dejé sin habla caminabamos juntos por casualidad camino de la parada del autobús. Tú me comentabas alguna tontería del trabajo y yo pasé de tí. Te enfadaste,y me gritaste que me estabas hablando. Yo te contesté que estabamos fuera del trabajo, que no quería saber nada y que no hacía falta que disimulases e intentases entablar conversaciones banales conmigo, que yo ni era simpatico ni agradable. Me llamaste borde y te dije que nadie era perfecto, pero que prefería ser un borde a una niñata malcriada.

La primera vez que hablamos sin gritarnos fue un día poco después de volver de la baja. Yo estaba escuchando al mediodía la banda sonora de Piratas del Caribe y tú me dijiste que te gustaba Hans Zimmer. Me chocó que te gustasen las bandas sonoras y estuvimos un rato hablando de compositores. Al día siguiente en tu mesa aparecieron una veintena de cds, ninguno de ellos los habías escuchado nunca. Te dije que los escuchases las veces que quisieras, que ya me los devolverías. Te quedaste otra vez sin habla.

La primera vez que me comí un broncazo por tí fué por culpa de tu faena. No te fijabas demasiado y no te importaba nada. Pero dije a mis jefes que había sido cosa mia y cuando me preguntaste por qué lo había hecho te contesté "¿Que clase de compañero sería si no puedo tapar a los demás? A mi no me dirán nada, pero vigila la próxima vez". Sólo quería que aprendieras y que te centraras. No entendía por qué apenas te interesaba mantener el puesto de trabajo, aunque eso te acarrearía un gran problema en casa porque tus padres te matarían.

La primera vez que te eché de menos fue cuando te fuiste de vacaciones por Navidad. Cuando regresaste, quedamos un viernes para darme un par de cosas que me habías traido de Italia. Me dijiste que me habías echado de menos, que te faltaban mis gruñidos , mis quejas y las broncas constantes que te metía. Empezaste a hablarme de tu vida y empecé a entender ciertas cosas y porqué eras como eras. Por un momento nos quedamos mirando sin hablarnos. Ahí empezó todo.

La primera vez que te evité fué después de Navidades. Yo sabía que me estaba metiendo en terreno peligroso y que acabaría mal, así que puse todo mi empeño en intentar mantener las distancias sin llegar a ser un borde. Tu no lo entendiste, y llegaste a enfadarte un par de veces. Pero como buena cabezota que eras, seguiste viniendo a mi lado.

La primera vez que comimos juntos habías descubierto un sitio barato cerca de la oficina. No era sucio, ni cutre, ni caro, y se comía bastante bien. Pese a mi reticencia no pude decir que no. Lo pasamos bien, hablamos un poco de nuestras vidas y me dí cuenta que no podía ni quería evitarte. A la mierda los buenos principios, a la mierda las buenas intenciones. Por una vez mi lado egoista triunfó.

La primera vez que te ví llorar fué un día comiendo donde siempre. Tu tenías un horario distinto al mío, por lo que ibas un poco más tarde y te sentabas en mi mesa cuando yo estaba tomando café. Había días que yo te esperaba y llegaba tarde a propósito para verte cinco o diez minutos más. Aquel día apenas habíamos hablado. Te pregunté que te pasaba y rompiste a llorar. Te cogí la mano y no dije palabra, sólo esperé a que te calmases. Me lo contaste y te dije que todo iba a salir bien, que no te preocupases y que yo estaría a tu lado siempre. Me preguntaste por qué era tan bueno contigo siempre si te habías portado mal conmigo. Te dije que los amigos estaban para lo bueno y para lo malo. Ese día me pediste que te acompañase en el autobus. Desde entonces cogimos siempre el autobus de vuelta.

La primera cita que tuve contigo fue una tarde, despues de salir de la oficina. Querías ir a una cabalgata/festival como cuando eras pequeña y recoger caramelos. Yo acepté y reconozco que lo pasé de fábula. Luego fuimos a cenar a un libané y se nos hicieron las tantas. Volví a casa con los zapatos pegajosos llenos de azucar y más feliz de lo que había sido nunca. Desde entonces, una vez por semana ibamos a tomar algo, de compras o lo que fuese. Me contabas tus planes futuros, tus ilusiones, y te interesaste al confesarte que yo quería ser escritor.

El primer regalo que te hice fué un libro. Las Leyendas de Becquer. Me habías comentado que te gustaba Tim Burton y sobre todo La Novia Cadaver. Yo te dije que no era nada nuevo, si es que no habías leido a Becquer. Me dijiste que no, y al día siguiente aparecí con el libro.. Lo leiste enterito ese mismo día y te encantó.

La primera señal que me diste que algo no iba bien fueron los comentarios e historias que me contaste un día sobre tu por aquel entonces pareja actual. Ambos erais muy celosos pero él además te trataba como si fueses un objeto. Tú por algún motivo le hacías caso en todo y no querías darte cuenta que él no te quería como es debido y que no te cuidaba. Me dijiste que un día me lo ibas a presentar y te dije que mejor que no, porque iba a ser sincero y tal vez eso no le gustase.

La primera vez que te ví ilusionada fue cuando empezaste a bailar danza oriental estilo bollywood. Tu no lo sabías, pero hace diez años que yo tuve una página en castellano sobre ese estilo de peliculas, y tenía cientos de cds y dvds del tema. Te pasé muchos, te regalé unos cuantos y te copié otros. Eras la envidia de la clase, tenías material que nadie tenía. Incluso te compré en Inglaterra el Singstars que había dedicado exclusivamente a ello. Tu risa y tu alegría era mi droga, y veía en tus ojos que por momentos eras feliz cuando estabas conmigo.

La primera vez que ví a tus padres estaba muerto de miedo. Me habias convencido para que te acompañase a la academia pero curiosamente te habias olvidado la bolsa de baile en casa. Tus padres llevaban varios meses alucinando porque habías cambiado mucho. Seguías siendo una rebelde pero ahora tenias ideas muy distintas sobre muchas cosas, te empezaba a importar el trabajo y no parabas de hablar de mí en tu casa. Yo no sabía que hacer porque jamás he sido muy social con las personas "normales", no tengo pinta del noviete/ligue estandar tuyo y pensaba que tus padres se llevarían una decepción. Todo lo contrario. Tus padres estaban encantados conmigo y desde entonces tu madre no paraba de decirte que enviases a la mierda a tu novio y que salieses conmigo. Nosotros bromeábamos y me dijiste en muchas ocasiones que yo sería tu amante. Me cogias de la mano, me hacías pucheros y carotas, pero jamás discutíamos seriamente. Además reconocías que yo solía tener razón cuando te pegaba la bronca y no toleraba conportamientos infantiles ni rabietas. Era sincero y tu eso lo valorabas más que nada. Sabías que jamás te mentiría, y hasta la fecha he cumplido mi palabra.

La primera vez que te avergonzaste fue un día en una tienda. Estabas buscando una tela para un traje que querías hacer. Pero ni tu madre ni tú teníais demasiada idea de coser , así que convencí a mi madre para que lo hiciese ella. La vendedora nos pilló a los dos discutiendo sobre el tipo de tela y que si mi madre necesitaría varios metros. Ella te djo que tuvieses contenta a la suegra y que tu novio tenía buen gusto. Te pusiste roja como un tomate y le dijiste en voz baja que no era tu novio, que era un compañero de trabajo. Ni corta ni perezosa la vendedora te dijo que mucho mejor, porque así podías verme a todas horas del día. Yo te dije que hicieses caso a la señora y tu te pusiste más roja. Luego en una cafetería me confesaste lo avergonzada que estabas y yo me reí
como no me había reido nunca.

La primera vez que me llamaste de madrugada estabas borracha. Normalmente los viernes por la noche cenabas con tus padres y acababas bebiéndote una botella de whisky con tu padre. Me dijiste que me querías mucho y que no sabías por que , pero estando a mi lado eras feliz. Me dijiste que no sabías realmente que era yo para tí, si un amigo o algo más, pero que me querías. Estuve más de dos horas al teléfono hasta que te dormiste. Otro en mi lugar se hubiese aprovechado de la situación. Yo como soy bueno o gilipollas (según se vea) aguanté el chaparron. El lunes siguiente al verme estabas muerta de vergüenza. Yo aparenté no darle importancia, sólo te metí una reprimenda por emborracharte. Pero en el fondo me dejaste turbado. Porque cada días que pasaba a tu lado crecía mi cariño hacia . Y el tuyo hacia mí también. Lo veía en los comentarios, en las excusas de quinceañera, en las peticiones tontas de acompañarte...

La primera vez que te dormiste a mi lado fué en el autobus. Llevabas días sin apenas dormir, intranquila y con nervios. Lo estabas pasando mal, con tu familia y con tu novio. Nadie te entendía, nadie excepto yo. Llorabas a escondidas en el lavabo, en el ascensor, al salir de la oficina... Me gritabas que no eras más que un trozo de carne, que nadie te entendía. Yo me quedaba callado a tu lado, a veces te abrazabas y llorabas. Aquel día estabas tan cansada que apenas podías caminar, pero te negaste a que te acompañase a casa. En el autobus cerraste los ojos y murmuraste que te avisase cuando fuese tu parada. Apoyaste la cabeza en mi pecho y del agotamiento te dormiste al momento. Parecías un angel.

La primera vez que me preocupaste fue cuando te dió un ataque enmedio de la oficina. Tenías alergia agravada por la humedad y un gripazo, y se te cerraron los pulmones. Corrí a buscarte el espray y metí la mano en tu boca para obligarte a que pudieses respirar. Nadie en la oficina movió un dedo por tí, pero yo me quedé contigo en la salita de entrada más de una hora. Estabas estirada en el sofá tapada con dos chaquetas. Puse la calefacción y me pasé todo el rato a tu lado, cogiéndote la mano. Quise llevarte al hospital pero te negaste en rotundo, aunque te convencí y te metí en un taxi a casa (no quisiste que te acompañase). Le dije al jefe que te habías ido y que no volverías hasta que no estuvieses recuperada, que no había discusión posible. Te llamé todos los días durante esa semana, pero no querías que te fuese a ver. No te gustaba que te viesen en tu faceta de debilidad, pero me diste las gracias por haber estado a tu lado.

La primera vez que te dije que te quería fué cuando me dijiste que ibas a dejar a tu novio. Te dije que yo siempre había sido sincero contigo y que tenías que saber que me gustabas, que todos estos meses me había dado cuenta que no sólo tú habias cambiado, yo también había cambiado mucho. Me había vuelto más sociable, mas abierto, más tolerante. Ya no era un friki borde, un ogro sin corazón. Me habías devuelto la ilusión por vivir. Obviamente no esperaba una respuesta positiva pero que tenías que saberlo y que, fuese cual fuese tu decisión, yo estaría atu lado siempre que me necesitases. Me dijiste que eras especial, que juntos nos mataríamos, pero que lo pensarías.

Lamentablemente ya no hay más primera vez. Han ocurrido demasiadas cosas y has acabado renunciando a todo lo que habías conseguido este último año. Tu estabilidad, tus valores, tu sentido de las cosas, tu alegría... lo has cambiado todo por una falsa burbuja de protección donde no te importa ya nada. Ya no hablamos más salvo pequeñas frases debido al trabajo. Intentaste recuperar parte del pasado acercándote a mi con creyendo que no había pasado nada, pero olvidaste que no sólo me heriste de amor, sinó que envenenaste mi alma, retorciste mi alegría y me escupiste en la cara mientras pretendías no hacerlo. Aún siendo amigos y no amantes, jugaste con mi amistad y la retorciste, queriendo luego recuperarla cuando el daño ya estaba hecho. Me has roto por dentro, tengo los nervios destrozados y las ilusiones muertas.

Y aún tuve un último momento de lucidez y sinceridad. Te dije que no quería saber nada más de tí, que habías demostrado ser una niña malcriada y egoista pese a la infinidad sacrificios y las cientos de veces que luché por demostrar lo contrario y por hacer de tí mejor persona. Pero ni entonces lo entendiste. Me dijiste que no te enfadabas, que agradecías todo lo que había hecho por tí y cómo había estado siempre a tu lado. Aunque desde el principio sabía que no podía salir bien, continué al ver algunas señales de esperanza, al contemplar que una parte de tí me quería y no sabía decidir que hacer.

Es la primera vez que escribo algo así sobre alguien. No me pregunteis porqué. Tal vez sea para desfogarme, para quitarme de encima el agobio que llevo pese a llevar varios días de vacaciones. Algunos me conoceis lo suficiente y sabeis la respuesta. Direis que me olvide de ella, que ahora lo veo todo negro, que el tiempo lo cura todo, que no ha hecho mas que joderme la vida, que no se merece alguien como yo o que no me merezco alguien como ella. No sabéis como agradezco los animos que me dais a diario, algunos en persona, otros por correos que he recibido o por teléfono.

Pese a todo, no puedo evitar seguir pensando que la quiero. Porque eres la persona que más he querido en mi vida. La luz que me ilumina y la llama que me consume.

sábado, 21 de marzo de 2009

Recuerdos

Me acuerdo como si fuese ayer. De las pocas chicas por las cuales he llegado a sentir algo, Bárbara ha sido la que tal vez pueda considerar el amor de mi vida. Me la presentó mi amiga M, hará más de diez años. Por aquel entonces yo estaba muy metido en el mundillo de los fanzines y el cómic. Conocíamos a casi todos, escribía junto con mi hermano para una de las primeras revistas “profesionales” y acabábamos de publicar un libro. De hecho a M la había conocido en un Salón del Comic, y aunque ella trabajaba en la competencia, nos encontrabamos en salones, tiendas, librerías… por lo que entre frikada y frikada nos hicimos amigos (y aún lo somos y la quiero mucho ^__^).


Por esas fechas no tenía las obligaciones económicas actuales y aunque ganaba mucho menos que ahora, podía dilapidar todo el dinero en libros, cómics y frikadas varias. Yo me había obsesionado con una serie de anime, y me compraba las cintas vhs directamente en Japón a través de un servicio de importación que me cobraba un ojo de la cara (en la época en que internet era un lujo). Así que M se venía a casa varias veces al mes, y algunos días traía compañía. Fue así como conocí a Bárbara. Tenía 4 años menos que yo, una pequeña melena algo rizada hasta los hombros y los ojos verdes más hermosos que he visto en mi vida. Obviamente caí fulminado.


Por aquel entonces yo era un gañán que sólo conocía a las chicas porque salían en el Manual Monstruoso de Dungeons&Dragons (en el apartado de demonios), y apenas me había interesado por el sexo opuesto (mira que llegué a ser tonto en mi juventud…), por lo que la idea de sentirme atraido hacia ella (esas feromonas…) me producía pánico. Era una chica alegre y simpática, con sus pequeños ataques espontáneos de burradas (M también era y sigue siendo así), y pese a mi miedo no le importaba que fuese un poquitín friki. Así que nos hicimos amigos enseguida.

Ella estudiaba filología eslava, polaco y ruso. Su família descendía de una antigua família de la alta nobleza rusa. Su abuela tuvo que huir del país con el alzamiento socialista y acabó en España. Recuerdo con gran cariño a su madre, profesora de música, una de las personas más cultas que he conocido en toda la vida, la cual estaba encantado porque su hija traía a un amigo que no fuese un “cabeza hueca”. En esa época un servidor además de los comics y el rol le interesaban la filosofía, la literatura, los museos, etc…


Por supuesto una chica así no estaba libre. Bárbara tenía un novio oficial, a pesar que todo el grupo de amigos sabía que no lo veía muchas veces y que había tenido escarceos con bastantes otros chicos. Poco a poco se aficinó a estar conmigo, a mantener largas charlas por teléfono y en la puerta de su casa, a ir a buscarla los viernes al salir yo de la oficina para irnos al cine y a cenar, ya fuese solos o con algunos amigos. Me encantaba estar con ella, el tiempo no existía para ambos cuando nos poníamos a parlotear como si fuésemos dos marujas en la peluquería. Ya fuese sobre cine, arte, filosofía, comics… Me acuerdo como si fuera ayer la cara que puso un año para su cumpleaños cuando le conseguí en china los dvds subtitulados de toda su serie favorita de anime….


La vicié al cine de Bollywood cuando en este país no estaba de moda entre las chavalillas, al cine oriental, tanto el de Hong Kong como el coreano, le traía cds que conseguía pirateados en Pakistán a través de unas tiendas del Raval, así como dvds comprados en Corea con los últimos estrenos. De hecho le regalé e instalé mi primer Pentium 400 cuando me cambié el ordenador con una de las primeras unidades de dvd que llegó aquí, usando la excusa que me iba a cambiar de ordenador, auque fue simplemente para regalárselo y que así pudiese ver los dvds en casa y de paso ser la envidia de todas sus amigas. También le compraba libros de autores de fantasía y ciencia ficción en Amazon, y la enganché a la saga de novelas de Miles Vorkosigan de Lois McMaster Bujold.


De ella aprendí el gusto de disfrutar una película en versión original subtitulada, fuese de donde fuese. Me vició al té cuando yo nunca lo podía soportar y consiguió que me encantase. Ella tenía largas “discusiones” con mi hermano sobre la concepción del cine de Kubrick, y fue quien le puso el sobrenombre de “Emperador del Universo”, con el cual se quedó durante mucho tiempo. En nuestros cientos de visitas al cine Verdi, un día nos tuvimos que encerrar en un portal porque toda la policía de Barcelona acordonó el barrio de Gracia en una batalla campal con unos okupas. Recuerdo el miedo que pasó y cómo se abrazó a mí todo el rato mientras el corazón me iba a mil por hora.


De hecho pasaba yo más tiempo con ella que su “novio”, algo que a sus padres les importaba poco porque yo les caía mejor (mi eterna maldición…). Pero había un pequeño problema. Ella era demasiado “especial”. Era una pequeña rebelde, alguien a que no gustaba que no le diesen la razón o que le llevasen la contraria. Y tenía un defecto de empatía social. Necesitaba estar rodeada de gente y ser el centro de atención, aunque eso significase liar una gorda. Por donde iba, le seguía un corrillo, algo que acabó incomodándome porque la mayoría de ellos eran gente sin cabeza o espabilados que querían ver si podían ligársela un par de días. Yo hacía como que no me importaba, seguía con ella, aguantaba sus aires y seguíamos con nuestra amistad. En la época de los salones del cómic yo pedía fiesta y nos paseabamos el primer dia, cuando no hay casi visitantes, mirando tiendas y exposiciones. Yo le compraba alguno de los libros de ilustraciones que le gustaban y algún cd, y ella no paraba de repetir siempre lo mismo: “Me cuidas demasiado”.


Pero lamentablemente todo tiene un fin en esta vida. Ella sabía que me gustaba, se lo habían dicho sus amigas y yo se lo había dicho un par de veces, pero pese a ello manteníamos nuestra amistad. Yo la respetaba y la cuidaba, y ella no quería en parte perder ni mi amistad ni mi cariño. Pero un dia me dijo algo que me llegó al corazón: “Sé que te gusto, pero eres demasiado buena persona y no querría hacerte daño. Por eso sabes que no podríamos estar juntos, no aguantaríamos y no quiero dejar de ser como soy.”

Por su parte en esos días ella me había presentado a una amiga suya. Al principio fue bien pero en realidad la pobre estaba desquiciada, era una total obsesa del manga y de las cronicas de Anne Rice y de ahí no salía, además de tener un genio de cuidado. Así que acabamos casi antes de empezar.


Yo seguí viendo a Bárbara durante medio año más o menos, pero entonces sus padres se iban a ir fuera de Barcelona y ella no quería ir con ellos. Como no tenía trabajo se peleó con sus padres y se fue a vivir a casa de su “novio”. Unas semanas antes de eso, yo decidí que tenía que dejar de verla. Estaba demasiado obsesionado con ella y temía ser una carga para su relación. Así que de la noche a la mañana desaparecí de su vida. Dejé de ir a su casa, de llamarla, pero no pude dejar de pensar en ella. Le preguntaba a M cómo le iba y ella me contaba que tambien preguntaba por mí y que se le veía más apagada. Una tarde, tomando café en la plaza Catalunya con M, me dio el peor ataque de histeria que jamás me ha dado, perdí la noción de todo y las ganas por vivir y anuncié en voz alta mi intención de matarme, ya que la vida había dejado de tener sentido para mí. Reconozco que fue tal vez la mayor estupidez que jamás he hecho, pero gracias a que M estaba ahí ,impidión que servidor abandonase este mundo por la vía facil. Hacer llorar a una de las personas que más quieres es tal vez lo peor que puedes hacer como persona, pero las súplicas, ruegos y amenazas de M me devolvieron la cordura lo suficiente para jurar que jamás haría ni diría nada parecido por muy mal que estuviese. Durante semanas actué como un vegetal insensible. Comía, trabajaba y andaba por mimetismo, pero fue la cabezonería de M y de su marido lo que poco a poco me devolvió a tierra firme. Durante los casi quince años que nos conocemos me han ayudado mucho y yo les he procurado ayudar lo máximo también. Pero me estoy yendo por la tangente, para variar…


Con el tiempo dejé de preguntar y M no me contó nada más, para que poco a poco se fuese cerrando la herida. Con los años tuve varias intentos de tener pareja los cuales acabaron todos fatal y, aunque jamás dije nada, seguía viendo aquella sonrisa y aquellos ojos verdes cada vez que cerraba los ojos. Realmente hasta que no conocí el año pasado a mi último fracaso no dejé de pensar en ella. Y eso que la volví a ver.


Ocurrió hace cuatro años. Bárbara había roto definitivamente con su novio (me enteré después) tras un largo estira y afloja de meses de crisis de pareja. Un día me llegó un mensaje al móvil que decía simplemente “¿Cómo estás?”. No pude evitar llamarla y tras una hora de conversación, quedamos una tarde. La llevé a mi cafetería favorita (que ya no existe) y hablamos de los buenos tiempos, de las burradas que hicimos, de los planes futuros. Yo empezaba a tener ya la base sólida para mi primer libro de verdad, y ella quedó entusiasmada por la idea que quisiese ser escritor. Había estudiado bastante teoría narrativa y le encantaron las ideas que tenía. En toda la tarde jamás hablamos de su ruptura, salvo que entendió que yo desapareciese de enmedio años atrás. La acompañe hasta el tren y mientras nos despedíamos nos dimos un largo abrazo. Ella prometió llamarme para ir viéndonos mientras me decía “Siempre fuiste un gran amigo”. Yo por mi parte sabía que era mentira, que no me llamaría y que seguramente no la volvería a ver jamás, y no pude evitar que una lágrima se me escapase. Desde entonces no se nada de ella, salvo el mismo mensaje en el móvil cada fin de año para felicitarnos el año.


Hoy he encontrado la única foto que tengo de ella. Ninguno de los dos éramos amantes de las fotografías, simplemente preferíamos pasar el tiempo juntos. Pero esta es especial, no sólo por su rareza. Nos la hicimos el último salón del comic al que fui. Me costó semanas convencer a mi madre para que le hiciese el disfraz de Utena que quería llevar, hasta que lo conseguí. Ver esos ojos verdes me ha devuelto por un instante toda la felicidad de esos años.


Algunos pensaréis que es una falsa felicidad, algo obsesiva tal vez, y que todo no fue más que un sueño imposible de adolescente. Pero al fin y al cabo fue felicidad. He tenido que parar varias veces mientras escribo estas lineas porque se me han llenado los ojos de lágrimas.

Sólo espero que esté donde esté, al menos ella sea feliz.

martes, 17 de marzo de 2009

Como Emílio Aragón...

...trajeado y con bambas, así estoy...

Hoy venían unos SUPERJEFAJOS de Endesa a mi oficina, y el jefe histérico nos "informó" que hoy teníamos que venir todos trajeados. No es que me moleste, he ido casi 10 años con traje y ponerme corbata no me molesta, pero llegó un momento que pasé, por esos gilipollas no me pongo elegante. Además como me he ido "ensanchando" pues paso de gastarme pasta en trajes, por lo que conservo uno para las ocasiones. Y es que mis jefes son las típicas personas que se creen que cuanto más te gastes en ropa mejor persona eres, cosa que me he dado prisa a contradecirle al decirle a primera hora de la mañana "llevo corbata pero sigo siendo el mismo cabrón" (una de las pocas ventajas de llevar 12 años es que a veces me puedo pasar con el jefe...).

Al ponerme el traje esta mañana me he dado cuenta de dos cosas: el pantalon me va justo (horror...) y no tengo zapatos (lo últimos me los cargué hace unos meses). Así que he tenido que optar por una solución drástica: bambas negras. por suerte me compro las bambas baratas en el Decathlon, así que no tienen distintivos visibles, por lo que han pasado más o menos desapercibidas.

Y como siempre, la visita por nuestra sección ha durado 0.5 segundos, todo un récord. Por suerte se marchan enseguida, se los llevarán a comer a un sitio SUPERFASHION DE LA MUERTE a gastarse mi sueldo en sus cubiertos, aunque eso significa que no aguantaré a los jefes en el resto del día.

¡Sed buenos! y si no lo sois, que no os pillen... :P

lunes, 16 de marzo de 2009

Ya llegó el buen tiempo...

Y con él empieza mi odiséa. Porque yo no podía ser como los demás, sino que tengo que ser raro, raro, raro... No me gusta el calor, aunque con los años reconozco que un poco de sol y brisa primaveral junto a una terracita es un sitio agradable para estar. Pero servidor tiene algo de sobrepeso, lo que le hace poco llevadero el calor.

Además de no soportarlo bien, no me gusta la playa. Si me gusta el agua y nadar pero es que en la playa me pasaba el día en el agua así que el mar actuaba de lupa y acababa siempre peor que los guiris que vienen a Barcelona a metamorfosearse en gambas. Tras muchas peleas, discusiones y castigos, conseguí dejar de ir a la playa con mi família a los diez años, y desde los catorce no he pisado ni una (y eso que si algo sobra en Barcelona, es playa). Hasta me harté de la piscina que tiene mi hermana en casa, en una urbanización perdida en el monte. Debe ser parte de mi antipatía social. Odio las aglomeraciones de gente, odio el tener que perder tiempo en ir a la playa, etc, etc, etc... (Veís como decía yo, soy raro...). Y no me gusta tomar el sol, la última vez que lo hice fue en mi viaje de fin de curso a Madrid con 13 años y como las serpientes, mudé tanto de piel que un poco más y parezco el muñeco de anatomía de Erase Una Vez el Hombre.

Pero lo peor no es eso. Lo peor son las migrañas. Con el cambio de tiempo y la llegada del calor empiezan mis migrañas veraniegas que me duran hasta casi octubre. Puedo llegar a estar tres días seguidos con migraña, dolor de ojos y mareo, lo que me provoca unas ganas locas de ultraviolencia friki cuando se acerca alguien y pregunta ¿Estás bien? (Definitivamente si, soy raro...)

Porque a mi me gusta el frío. Sería feliz en Groenlandia, Finlandia o la Base Amundsen-Scott. Me acuerdo de hace tres años, cuando cayó una de las raras nevadas en Barcelona. Me levanto a las cinco y media de la mañana para ir a trabajar y veo que caen copos de nieve gigantescos y todo estaba blanco. Y yo, como un niño ilusionado, me ducho y me cambio rapidamente, cojo un paraguas y mi anorak de conductor de ambulancias (comprado en una tienda de suministros medicos porque es superaislante y me costó cuatro duros) y me voy tan contento y feliz al trabajo caminando, una hora de camino bajo la nieve, sólo por el hecho de poder decir "he hecho el burro yendo a currar mientras nevaba".

Si soy raro, pero bueno, podía ser peor...

Podía ser como los demás...

sábado, 28 de febrero de 2009

Rectificar es de sabios

Y aunque yo no lo sea porque lo he demostrado con mis berrinches, he de reconocer ahora que estoy un poco más calmado que tal vez me precipité enviando todo a la porra y queriendo jugar a ser un alma herida. Ayer además del cabreo tenía algo de fiebre y llevaba en el cuerpo demasiadas medicinas (entre la bronquitis y la hipertensión estoy muy jodido) y no tenía la cabeza demasiado centrada.

Si algo es cierto en esta vida es que de los errores siempre se puede aprender para que no te pasen las cosas dos veces. Y tambien es cierto que en momentos cómo este, uno descubre que siempre hay alguien cerca que le recuerda cómo son las cosas y que, pase lo que pase, el mundo sigue girando.

A todos los que de una forma u otra me habéis animado estos dos días, gracias. Este tonto os debe mucho más de lo que os imaginais.

Os dejo un fragmento de un poema de Walt Whitman, que me envió Bichejo para animarme. Y lo consiguió. Si es que en el fondo va a resultar que soy un ñoño sentimentaloide consumado (madre mia, que me echarán del club de jeviatas....)



No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.

No abandones las ansias de hacer de tu vida algo
extraordinario.

No dejes de creer que las palabras,
las poesías sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase nuestra alma está intacta.

Somos seres llenos de pasión.

La vida es desierto y oasis.

Nos derriba, nos lastima, nos enseña,
nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa.

No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.

viernes, 27 de febrero de 2009

Todo tiene un final...

...y a veces no es el que nos gusta. Hoy me han dado la puñalada definitiva. No voy a entrar en detalles pero reconozco que no me la esperaba tan cruel. Realmente no estoy en condiciones de escribir muy coherentemente así que de momento voy a dejar el blog paralizado. No me queda ilusión para post jocosos y realmente no se lo que voy a hacer a partir de hoy.

Sólo me queda agradecer a los que me han aguantado este breve tiempo y me han animado. Siento haberos decepcionado pero lo mismo le pasó a Bogart en Casablanca.

Espero que la vida os trate a todos bien.

Un abrazo

Javier

martes, 24 de febrero de 2009

Mamá, no quiero ir al cole...

La semana empezó oficialmente ayer, pero la mía emepzó a manifestarse el domingo. Y no fue muy grata que digamos.

Día 1: Domingo. El principio.

Este fin de semana había tomado la determinación de limpiar de una vez por todas mi ordenador, hacerle una formateada como dios manda, porque ya tocaba. Yo soy de los paranóicos que a los pocos días de instalar Windows empiezo a notar que todo va más lento, que todo tarda más tiempo, y acabo desesperándome. Así que cada tres o cuatro meses le lavo la cara al pc, tarea que suelo dedicar  poco más de una hora.

Menos este fin de semana.

Normalmente tengo un par de discos, ambos  particionados paraque en caso de problemas no pierda demasiadas cosas importantes. Yde  lo sumamente importante tengo más de una copia de seguridad. El problemas es cuando decides mirar todo lo que tienes antes de hacer limpieza. Y te das cuenta que tienes... ¡mas de 500 gigas de material! Series por ver, música bajada y tambien convertida de tus propios cds (para llevar en el Creative) , conciertos, las fotos de los colegas, los proyectos y material necesario para ello....  Vamos que no es cosa para tirar así como así, por lo que me pongo a revisar archivos y carpetas e ir pasando la información a los dos discos externos que tengo. A las seis de la tarde acabé de copiar, después de 8 horas de selección minuciosa para evitar cargarme algo que luego me arrepentiría.

Empecé a instalar la edición desatendida de XP, el Windows Wolf Edition en su verdión del 2007, una maravilla de sistema donde se ha eliminado mucha basura del sistema operativo original y está optimizado para un funcionamiento rápido.  Es el que llevo usando hace más de dos años, y hasta la fecha no me ha causado ningún problema. Obviamente no iba a funcionar bien esta vez, ya que al lector de dvds se le ocurrió la genial idea de trabarse constantemente, pero al final conseguí con el método tradicional español (a base de patadas)  que funcionase. 

Después instala todo los programas, el photoshop, el Chrome, el  Picassa, el Open Office, que si busca el controlador especifico de ATI para el monitor/tele Samsung...

Las diez de la noche. La mitad del fin de semana al traste, y a la cama pronto porque toca levantarse antes de las seis de la mañana para ir a currar.


Día 2: Lunes (o casi-martes mejor). El contagio.

Me levanto con migraña. Seguro que es cosa del tiempo y que estará nublado. Me suele pasar muy a menudo debido a cambios bruscos de temperatura. Esta vez no es así porque el cielo está despejado. Ni siquiera hace frio, pero estoy helado. Entonces me acuerdo, en casa están todos constipados y no has hecho nada por evitar que te contagien. ¡Demonios! Coge paracetamol, bebete a tu pesar zumo de naranja, y reza a Crom porque sea benevolente y no pase de ahí.

Pero no iba a ser así de facil. Encima es el día que has decidido emepzar a cuidarte un poco dentro de tus posibilidades. Eso significa menos café, menos coca-cola, algo de comida verde (la odio) e intentar volver a casa andando (una hora de camino). Pero al mediodía estás tan hecho polvo que sabes que vas a volver a casa en autobús. Encima ella está insoportable, llega tarde y le jode recuperar todas las horas que hizo de menos la semana pasada, porque se lo ha pasado chupi en los carnavales con sus sucedáneos de amigos (aquello que sólo saben decir que todo es maravilloso y que el universo no sería nada sin tu presencia), por lo que te viene en plan Joker, cambiando de actitud y humor cada 20 segundos. Al final acabaré diciendo el famoso mantra solucionaproblemas: "¡A cagar a la vía!!, aunque algo dentro de mi me detiene en el último momento (seguramente los mocos).

Día 3: Martes. Infección.

Me despierto a las tres de la madrugada. No por voluntad propia sino por el torrente de mocos que fluye de mis cavidades nasales. 

Me cago en todo lo habido y por haber al descubrir que no queda nada de paracetamol en casa, así que tengo que tirar con una aspirina, menos efectiva pero al menos me corta la moquera hasta las seis. Me paso tres horas dando vueltas en la cama, hasta que me levanto como los zombies de Romero, me ducho como puedo y me voy a trabajar. Es uno de esos días que recuerdas de tu infancia cuando solías decirle a tu mami "Mamá, no quiero ir al cole..." Pero ya no tienes diez años, tu mami pasa de tí cómo la mierda porque está sobando y encima tienes un jefe cabrón que enseguida le da algo si tienes la osadía de ponerte enfermo. Y como eres un tonto rematado (ha quedado claro hace tiempo), pues vas como buen esclavo/mártir.  

El café sabe hoy a Xanpa, el bocadillo a poliexpán, y tienes una curiosa sensación que alguien ha reducido de tamaño a  Mike Terrana y se esconde  ahora en tu cabeza. Encima quieres sacarte el trabajo del día lo antes posible y estar tranquilo, pero el Ilvico que te has tomado te ha hecho reacción y los párpados se  están cerrando por momentos. 

Al mediodía decides enviar a la mierda todo, le dices al jefe "estoy constipado, me voy a dormir a mi casa porque paso de dormir en los lavabos de la oficina, que estan siempre llenos de mierda". Coges el autobús. En veinte minutos estarás en casa. Pero tu cuerpo te traiciona y te despiertas cuando el bus ha llegado al final del trayecto de linea. ¡Te has dormido en el bus! De hecho te acuerdas que te has dormido a falta de una parada para que bajases. Querrías gritar pero te duele la garganta así que coges un taxi y te vas directo a casa (encima el estar malo te cuesta dinero). Te metes en la cama y duermes cuatro horas. Te levantas, comes algo y posteas esto para que al menos alguien se ría. 


¡Y todavía quedan tres días de semana laboral! Voy a ver si aguanto un poco más levantado, que si no veo que me levantaré de madrugada después de dormir. Cómo mañana esté así no pienso ir a trabajar, ya pueden decir misa. Con un poco de suerte habré dejado virus suficientes en la empresa para que se contagien todos. Al menos será un consuelo.


P.D. Bueno, al menos no todo ha sido supermalo. Mi hermano me ha regalado la entrada para el concierto de David Fonseca el día 13 de marzo.  Además tengo la sala a diez minutos de casa con lo que me va de fábula ^__^

lunes, 16 de febrero de 2009

Cuando las palabras nos pierden


Hará más de diez años, durante mi juventud, tenía la costumbre de ir al Mc Donalds y al Burguer King a ponernos hasta las cejas de hamburguesas y patatas por cuatro duros. Entonces teníamos la capacidad de cascarnos dos menus tamaño super cada uno y no había problemas porque acabábamos quemándolo cuando ibamos a los billares o a la salas de máquinas a jugar como viciados al King of Fighters o al Street Fighter. Tanto jugar a juegos de peleas crea en una mente carcomida por el frikismo una especie de sentimiento de invecibilidad a las peleas callejeras, así como la perdida de la prudencia a la hora de esquivar posibles broncas.

Todo ocurrió una bonita noche de viernes cuando, tras salir de currar (de la misma oficina en la que estoy ahora) , se nos ocurrió ir al Burguer King de Plaza Catalunya (que aún existe) para comer algo antes de ir al cine. Yo salía de la oficina, y era invierno, por lo que llevaba americana con corbata, gabardina y guantes de cuero (entonces no estaba gordo y realmente lucía traje). Me acompañaban mi hermano y un amigo. Ambos tenían la malsana costumbre de sentarse en la mesa por lo que siempre me tocaba a mi ir a pedir (no se cómo se lo arreglaban, pero siempre pringaba yo). Así que me acerqué a la barra y pedí. Entonces los ví. Tres holligans grandes como autobuses, borrachos hasta las cejas, que se saltan toda la cola y se plantan al lado mio para pedir. El más grande me agarró del brazo y empiezó a gritar:

-Buy me a beer! Buy mee a beer! (¡Cómprame una cerveza! ¡Cómprame una cerveza!)

Y yo, con la diplomaciía que Diós me dió y quitó el mismo segundo, le contesté, mostrándole los dedos índice y corazón de mi mano derecha, claro símbolo de amistad británica:

-I'll buy you a shit! (¡Te compraré una mierda!)

Momento en el mi cerebro se dió cuenta de ese acto y empiezó a pensar que como epitafio es una porquería. De reojo ví cómo mi hermano se dió de todo y cómo él y mi amigo cogían una silla cada uno para emprenderlas a hostias...

Pero no pasó nada. Porque el holligan que me tenía cogido estaba temblando. Lo juro. No se si fue mi pinta de Agente 47, la frase con entonación bronsoniana o la divina providencia, el caso es que se acojonaron los tres y salieron por patas del local. Y me quedé delante de una multitud que flipaba tanto o más que yo,

Mi amigo se acercó finalmente a por las bandejas y le dijo a mi hermano:

-Tio, tu hermano es superchungo. Cómo se nota que le gustan las pelis de Charles Bronson...

viernes, 13 de febrero de 2009

Alegría, alegría =) =)


Me voy al médico prontísimo que tengo hora para que me vean de una puñetera vez la bronquitis que llevo desde hace tres meses, y no se si podré postear hoy, así que...

¡¡¡¡¡POR FIN ES VIERNEEEEEEEEEEEEEEEEES!!!!!

Alegría, alegría =) =)

¡Feliz Fin de Semana!

P.D. Para aquellos que paséis del día de San Corteinglés...digo, Valentin, acordaos que algunos no lo podemos disfrutar por razones obvias, así que sed felices, vosotros que podéis.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Facebook, amigos y conceptos erroneos


Que el Facebook es la nueva chuminada chupigüai online al igual que lo fueron en su día Napster y Youtube, es algo que todo el mundo sabe. No voy a quitarle el mérito, simplemente voy a puntualizar algo que parece fuera de contexto.

Ayer uno de mis compañeros de trabajo tan gili... majos, me hizo la siguiente pregunta:

-Oye, vida2punto0. ¿Cuántos amigos tienes en el feisbuk?
-¿Perdón?
-Que cuantos amigos tienes en el feisbuk. Espera, que te busco y te agrego.¡Que ya tengo 300!
-Como los putos espartanos... digo, no hace falta. Porque en cuanto reciba tu correo, te bloqueo.
-¡Qué cabrón! O sea, ¿que no eres mi amigo?
-No. Sólo soy el tonto que te aguanta once horas diarias...

La historia no pasó de ahí. Me conocen demasiado bien en la oficina para saber que las cosas cuando las digo, es en serio. Pero por la tarde aún le daba vueltas al temita del facebook. Hablando de ello con mi amiga Mary, me dijo una cosa:

-Hoy en día la idea de amistad está diluida.

Cierto. Ese concepto se ha perdido a partir de las generaciones del móvil e internet (o sea, los niñatos) y se ha reducido y sustituido por un concepto vago de compañerismo.

Pero busquemos la definición de amistad en el diccionario de la Rae:

-Amigo: Que tiene amistad. U. t. c. s. U. como tratamiento afectuoso, aunque no haya verdadera amistad.

¿Perdón? Creo que se contradice, pero fijémonos en la definición de amistad:

-Amistad: Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato

Vale. Primero me dicen que para que haya amistad ha de haber afecto personal desinteresado, pero luego me dicen que no hace falta. Mejor dicho, que se usa como si no hiciese falta.

Señores de la RAE ¡la están cagando!

O se es amigo, o no. Pero no puede haber un término medio u opuesto. Los señores del facebook deberían poner algo como "contactos", tal vez quedase más adecuado. Porque en nuestra vida tenemos compañeros (de trabajo, de afición, de clase...), colegas (confías un poco más, sales con ellos, te enrollas una o varias noches...). Y amigos. Amigos de verdad. Con los que ries y te diviertes, lloras y te enfadas. Pero siempre están ahí, los veas cada día o cada año. Y si por algún casual dejas de tener contacto con ellos por cualquier motivo, ellos se preocupan por que siga existiendo el puente que os une.

Amigos verdaderos los podemos contar con los dedos de una mano. Si tenemos más amigos que dedos entonces o tenemos muchísima suerte o tenemos un concepto equivocado de la amistad.
Mi amigo Juan Miguel solía decir que los amigos no eran con los que te ibas de copas, sino los que estaban contigo en la misma trinchera dispuestos a afrontarlo todo, aunque eso significase tu propia muerte. Juan Miguel jamás dió la espalda a nadie, jamás preguntó porqué, pero siempre estaba ahí. Murió hará casi un año, pocos días antes de su cumpleaños. El día de su funeral la sala del tanatorio se hizo pequeña. No por la família. La gente había empezado a pasar mensajes de móvil y a hacer llamadas con un único mensaje: "Juan ha muerto" Fuimos cerca de doscientas personas. Nos conocíamos casi todos, ya fuese de vista o porque Juan Miguel nos mencionaba de vez en cuando (porque él siempre decía "Mi amig@ menganit@....). Pero no eramos sus colegas, ni sus compañeros. Éramos sus amigos. Porque él tuvo suerte. Y aunque está muerto, no lo hemos olvidado. Seguimos quedando, seguimos haciendo las mismas bromas, teniendo las mismas discusiones acaloradas, haciendo los mismos chismorreos y seguimos recordando cuando Juan Miguel hizo tal cosa acompañado de mengano o fulano. Porque fue y sigue siendo nuestro amigo.

Yo tengo 29 "agregados" en mi facebook. Algunos son amigos, otros son compañeros, otros colegas... Y tengo pocos amigos. Pero son amigos verdaderos y se que siempre estarán al pié del cañón, en la misma trinchera, cómo lo estoy yo por ellos.

La próxima vez que escuchéis de boca de alguien la palabra "amigo", reflexionad.

martes, 10 de febrero de 2009

Cuando lo ridículo supera lo increible, entonces es cierto


¿Os acordáis de la reunión con el SUPERCLIENTE que tuvo lugar el miércoles pasado en mi oficina? Hoy me han dado unos detalles muy pero que muy espectaculares....espectacularmente increíbles y ridículos. No quiero hablar abiertamente de ello por lo que hablaré de forma metafórica y supongo que me entenderéis.

Imaginaos que sois arquitectos. No unos arquitectos cualesquiera sino unos Superarquitectos Chupigüais, tanto que a vuestro lado Norman Foster es un aprendiz. Imaginais que os dedicais al negocio de la megaconstrucción de la leche, y que como mínimo construis rascacielos de 80 pisos. Por supuesto toda la infraestructura la asumís vosotros. Entonces viene el señor Superempresario y os encarga El Negocio del Siglo, con un monton de rascacielos para construir. Y por cada rascacielos os pagará una sonada suma.... doscientos cincuenta euros.

Y vosotros decís que sí, que no hay problema, y que cuantos quiere....

Y lo decís en serio....


....

....


Entonces te das cuenta verdaderamente que tus jefes son idiotas. No sólo son idiotas, sino que superan con creces a los de Dos tontos muy tontos.

Y yo que pensaba que en trece años que llevo en la oficina, lo había visto todo. Pero cada día me sorprenden. No sólo eso, se esfuerzan y se superan.

Si lo ridículo supera lo increible, entonces es completamente cierto.

viernes, 6 de febrero de 2009

Por fin es viernes


Y por fin llegó el viernes. Y eso que hoy tengo que quedarme hasta las seis de la tarde, pero al menos no tendré a los jefes ni a nadie que moleste demasiado, así que si puedo voy a aprovechar para escribir un poco, si las musas son benignas.

No voy a hablar mas de ella porque parecerá que me repito más que el ajo. Pero hoy no ha podido esconder sus problemas mentales haciendolos pasar por físicos, pero tiene la suerte que mi responsable directo y colega de muchos años ya estaba informado en parte de la situación, asi que entre los dos la hemos calmado y ayudado de la mejor manera posible.

Pero no estoy depre. Sólo estoy cansado. Aunque esta noche toca chinofriki, un acto social que llevamos los colegas haciendo desde hace unos años. Quedamos en mi casa todos y tras inflarnos a patatas y cocacola (casi todos somos abstemios) , y no contentos con ello, vamos a un chino a inflarnos más aún. El sitio en cuestión es el mismo siempre por varios motivos. Es barato, nos conocen desde hace tiempo (y toleran nuestro ruido) y además es un sitio limpio y tranquilo. La dueña es simpática y nos trata a todos como hijos, dándonos de comer más de lo normal, cambiando menus y modificando platos, y sin cobrarnos ningún suplemento.
Ese chino ha visto las más variopintas dilaciones sobre los problemas de la sociedad actual: discusiones sobre la formación de batalla en la marina de Nelson, peleas sobre si el Age Of Conan es mejor que el Warhammer Online, que si el GTA IV es mejor en la versión de 360 que para Playstation 3... vamos, las preocupaciones normales de hoy en día.

Bueno, en resumen, se acaba la semana de curro y empieza el tiempo que cuenta. ¡Disfrutad del fin de semana!

jueves, 5 de febrero de 2009

Seguimos de jueves


Cómo no, el jueves no podía ser tranquilo. Tras subir de tomar café me encuentro con que ella revolotea por la oficina sin rumbo. Habla sola, se para en mi mesa, suelta algún comentario y desaparece de nuevo. Así durante un rato hasta que se ha sentado por fín en su mesa, ha empezado a toser primero y luego a ahogarse. Al final se ha calmado un poco y ha marchado corriendo al médico. He podido hablar con ella hace poco y resulta que aunque tiene un problema de alergia, todo le viene por ataques de ansiedad y depresiones que arrastra hace tiempo. Y como ella es tan especial, nadie la aguanta en realidad y acaban por enviarla a la mierda (si no se cansa ella antes y envia a la gente a paseo). Total, que con su complejo de diva incomprendida y encima los problemas que arrastra de relaciones pasadas está perdiendo la cabeza a marchas forzadas. Lo peor de todo esto es que como he sido la única persona que realmente he estado por ella el último año se aferra a mí como único amarre, pasando por alto el pequeño detalle de haberme tratado cómo usado a su antojo para luego despreciame como basura escupiéndome en la cara el hecho de haberme preocupado por ella era por mero interés y que todos los tíos eramos iguales, cuando he aguantado lo indecible sólo para que estuviese mejor.

Y me pregunto por qué a estas alturas aún la aguanto. çserá porque en el fondo aún la quiero y me cuesta reconocer que me va a destrozar la vida. Pero si le digo algo ahora, en la situación en la que está es capaz de cortarse las venas.

Y yo que me había propuesto ser un cabrón, pero no puedo...

La frase tonta del día


Ya se que es pronto para postear y que no debería hacerlo en la oficina, pero es que acabo de ser testigo de la escena más sui generis que demuestra hasta que grado está concienciada la gente hoy en día con lo que pasa en el mundo.

Después de almorzar en la cocina del despacho (si, tenemos cocina, una mierda pero algo es algo) he bajado a tomar un café (el tercero ya desde las seis de la mañana). Mientras me lo preparaban varios he visto cómo las dos únicas personas que estaban en ese momento discutien sobre la sociedad moderna y cómo los tiempos estan cambiando para mal, según ellos. No suelo chafardear las conversaciones ajenas, pero a estos se les podía escuchar desde la acera de enfrente.
Me he quedado con la frase de uno y la contestación del otro. Valen un imperio.





(Obrero A): El banco Bilbao Hispano ha tenido un beneficio de muchos mil millones de leulos...

(Obrero B): Mejor ver el fútbol hoy, que nos atonta y así no pensamos...

Juro que han dicho eso. Me he quedado "comooooooooooooorl..." Madre mía, si la gente ya asume que prefiere atontarse. Como esto siga así, habrá una nueva plaga: "La Muerte Cerebral de la Raza Humana" . Y ya me pueden decir que banco es ese porque no lo he visto en ningún lado...

Y eso me ha hecho recordar lo que solía decir Albert Boadella en su Orden Especial:

"Cada día que amanece, el número de tontos crece."

miércoles, 4 de febrero de 2009

Miercoles de agobio.


Realmente si hay una crisis que me preocupe más que la mundial es la crisis de nervios que voy a pillar como la semana siga así. Hoy en teoría tenia que se un dia tranquilo, de ilusión y de alegría por haber engaña... convencido al SUPERCLIENTE con las nuevas propuestas de colaboración. Pero claro, mi oficina no es normal y ya he escuchado voces que nos piden montar una empresa paralela (esa es la teoria), pero que el curro lo acabaarán haciendo los mismos de siempre (esa es la práctica).

Así que recitando uno de los mantras que mejor funcionan (Señor dame paciencia porque si me das fuerzas lo quemo todo...) me he dispuesto a seguir con mis expedientes y olvidarme de todo hasta que llegase la hora de comer y tener así media horita libre para escribir con el portátil. Pero claro, en la oficina había un jaleo montado por los gestores unicelulares que veían conspiraciones y mano negra por un asunto muy complejo de repartición de temas, con lo que no he tenido ni una pizca de tranquilidad.

Encima llevo unos días bastante cansado, cosa que me recuerda que he de volver a las vitaminas y de paso, intentar comer menos porquería durante un tiempo. Lo malo es que soy de los asquerosos y el verde solo me gusta en los billetes de 100 euros...

Y por si fuera poco ella no ha parado de revolotear por mi mesa con mil excusas para acabar haciéndose la víctima y contarme cien veces lo depre que está, que nadie le hace caso, que se agobia y eso le provoca asfixia y sus famosos ataques de alergia y que se yo más. Es una lástima que desde pequeño me inculcasen que la educación va por encima de todo porque si no le hubiese dicho de todo.

Bueno, seguro que no lo hubiese hecho pero si me miento puedo llegar a creerme y convencerme que no estoy preocupado por ella. Lo malo es que si que lo estoy y eso me repatea porque no merece mi atención. Pero aún así estoy preocupado, así que lo mejor será que me ponga a escribir ya para tener las neuronas atareadas hasta que el sueño pueda más que mi gilipollez.

martes, 3 de febrero de 2009

El Calvario del Martes


Después de tener un lunes bastante mamoncete, que concluyó (y me olvidé comentar) con el transporte manual de una montón de cajas de papel a cinco minutos de acabar y que molestaban visualmente a mi jefe, el martes de hoy se presenta muy pero que muy jodido.

Hoy nos toca visita SUPERIMPORTANTE. Es como cuando en la mili te visita un Coronel, pero en chungo. Obviamente el coronel sólo venía a porque sí, pero en este caso es peor poque vienen SUPERJEFAZOS de una de las bancas mas importantes del pais, así cómo un grupo de abogados para discutir una propuesta SUPERIMPORTANTE. Personalmente creo que se han equivocado de empresa, porque somos unos matados y mi oficina aparenta más de lo que realmente es. Pero eso es otra historia...

Así que hoy se nos ha prohibido pasarnos de listos, no llevar ninguna ropa llamativa o friki (como mis camisetas de NO PIENSO ARREGLAR TU ORDENADOR, JUEGO A ROL Y NO HE MATADO A NADIE TODAVIA, o YO NO TRABAJO AQUI), y lo más dificil. aparentar seriedad y que el trabajo nos importa más que nuestra vida.... Pandilla de mamones...

Yo siempre he dicho que el día que me vaya de esta empresa haré dos cosas. La primera será poner The Trooper de Iron Maiden a todo volumen para que resuene por todos los departamentos. La segunda es, y perdonadme por la vulgaridad, cagarme en la mesa del jefe nº2 (recordaos que tengo tres), más conocido como Komomolo o Sue Ellen (por Sue Ellen de Dallas que le daba más al Soberano...).

Y estoy rompiendo mi norma autoimpuesta de no postear en el curro porque estoy hasta las narices de expedientes, informes, correos y nervios de la visita marras...

¡Disfrutad del día! ¡Ya queda menos para salir! (y para el viernes =D)

lunes, 2 de febrero de 2009

Lunes tormentoso


Hoy ha sido un lunes de esos para olvidar/ recordar. Además de tener un montón de trabajo atrasado gracias a tener un montón de responsables incompetentes que dicen que si a todo lo que piden los clientes (y gratis, oiga,...), nos ha tocado una sesión de Curso de Prevención de Riesgos Laborales. Si, está muy bien que venga alguien a decirte que te sientas mal, que no pongan los florescentes para que te deslumbres, que te puede explotar una impresora y prender fuego a toda la empresa (no caera esa breva ¬¬) o que necesitas descansar cada cierto tiempo, pero es que....

¡¡¡ES LA MISMA CHARLA QUE HACE EXÁCTAMENTE 11 MESES!!!

La misma charla, con la misma ponente, los mismos ejemplos y las mismas bromas. Madre mía, aguantar eso sin roncar ha sido todo un ejercicio de fuerza de voluntad. Por supuesto que no he roncado, ¿qué os pensábais? Me he limitado a cerrar los ojos de vez en cuando. Así que he salido zombi de la reunión y he necesitado una dosis extra de cafeina para recuperarme.

Además no nos han puesto EL VIDEO.

Porque la última vez nos pusieron un video muy entretenido donde una oficinista doblada en el mas puro estilo dibujo cutre antiguo (o sea, el audio en castellano solapado con el inglés haciendo un pupurri fonético) explicaba los pormenores del trabajo sedentario. Pero lo más bueno no es eso. Es que el video...

¡¡¡EL VIDEO ERA DE 1980!!!

Todos vestidos con pana, camisas de pico, gafotes de pasta modelo Pepe Velez, rizos olvidados... Y unos puestos de trabajo...madre mía que puestos. Unos teléfonos enormes, unos pantallotes de fósforo verde cómo hace años no vemos y unos IBM originales que tienen menos memoria que mi calculadora.

¡Y luego pretenden que nos tomemos en serio la charla!

Encima no ha llovido como yo quería, eso que parecía que el cielo fuese a reventar de lo negro que se ha puesto. T__T


Por cierto. Me disculpo por no tener el blog tan actualizado como quisiera pero quiero postear lo mínimo desde la oficina (sobre todo por falta de tiempo y tranquilidad, más los pesados y curiosos (incluida ella). Y por las noches en casa estoy volviendo a dedicar el máximo tiempo posible a escribir. Eso más el cansancio acumulado de los últimos días hace que no postee tanto, pero intentaré ir escribiendo periódicamente, aunque sean chorradas.

¡Un saludo a tod@s, majos!