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domingo, 23 de agosto de 2009

Un pequeño regalo

Despierta enredada entre el edredón y la sábana. No recuerda cómo ha encontrado fuerzas para arrastrarse hasta la cama, ni mucho menos cuándo fue exactamente. El ambiente está cargado de sudor y alcohol a partes iguales, eso la devuelve en parte al mundo real. Todavía está vestida con la misma ropa del día anterior. ¿Acaso la ha llevado varios días seguidos? Hace un esfuerzo por recordarlo. Aunque lo único que consigue es notar una terrible migraña. Miles de agujas invisibles perforan sistemáticamente sus ojos y todas las terminaciones nerviosas de su cabeza. Un corto gemido se escapa de sus labios al notar la luz que se filtra a través de la ventana. Ya es de día ¿Cuánto ha dormido esta vez? El sueño y ella últimamente no son buenos compañeros de cama. Y las diferentes pastillas prescritas por su terapeuta no han conseguido mucho más que hacerle perder más el mundo de vista, si eso es posible en su caso.

“Rebeca, ya no tienes edad para estas tonterías” piensa mientras intenta ponerse en pie. Teniendo en cuenta que los efectos de media botella de vodka con un par de pastillas de clorazepato, además de peligrosos y poco recomendables, son suficientes para tumbarte unas cuantas horas, era una autentica proeza poder levantarse. Sin embargo tuvo que recurrir a tal cóctel. Las noches de insomnio se repetían con más frecuencia de lo habitual los últimos meses, y con ellas las terribles depresiones relámpago que la habían acompañado la mitad de su vida.

El sistema del mundo se desmoronaba, y con él su propio autocontrol. El Sistema del Mundo, o Sistema B.M., como a ella le gustaba llamarlo, era su propia forma de reacción ante un mundo que cada vez le resultaba más distante, más alejado. Desde pequeña había notado que la mera presencia de los demás la incomodaba, así como el tener que interactuar con el resto de seres humanos. Todavía no sabe como consiguó sobrevivir a la adolescencia. Fue tras la trágica muerte de sus padres, justo después de acabar la carrera de periodismo. cuando se apartó literalmente de la raza humana. Dejaron de importarle las cosas, empezó a perder los lazos sociales con el mundo que la rodeaba, con sus amigos. Nunca había sido un modelo de convivencia y las parejas le duraban poco. Con Félix, su último novio, había llegado a pensar que podía conseguir algo más serio. Pero volvieron la inseguridad y las depresiones. El sistema B.M. se tambaleó una vez más y estropeó por completo el conato de vida que había intentado construir. Ahora más que nunca le afectaba la sensación de soledad en un mundo poblado por millones de almas.

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Así empieza mi segunda "primera novela", completamente opuesta al otro proyecto que tengo entre manos. Este libro es mucho más serio, más oscuro, no tan adolescente. El primero es medieval fantástico, éste es fantástico-moderno (aunque no lo parezca por la intro) pero con un aire más adulto. De momento os acabo de presentar a Becka. la protagonista, de esta historia que acontece en la Barcelona actual pero que podría suceder en cualquier ciudad.

Los que me conocen pueden pensar que estoy loco de poner aqui parte de la novela, sobre todo porque aunque parezca mentira, internet está lleno de ninjas robatextos. Bueno, les reto a que me roben la novela con los tres párrafos que he escrito. Porque ni siquierea mi "editora" sabe exactamente todos los detalles. También quería que fuese un regalo sorpresa a los que normalmente seguís el blog, en especial a los que los últimos días me habéis dado la murga para que abandone la monotonía y volviese a la actividad.

Puede que vaya soltanto algún párrafo aleatorio más, de vez en cuando. Pero de momento, estas son las lineas que abren una historia que llevo preparando más de dos años. Espero poder terminarla antes de final de año. Ya veremos.

domingo, 5 de julio de 2009

La inspiración y yo nos odiamos a muerte.


La inspiración no existe. O al menos llevan diciendo muchos de los grandes escritores y de los profesionales de las diversas técnicas narrativas. Sólo a través de un arduo proceso de investigación y comparación de datos se puede llegar a tener una base seria para lo que tiene que ser todo libro, guión, proyecto o los que sea. Bueno, eso en parte es verdad, en parte falso. Necesitamos una idea que dispare el proceso creativo y esa a veces llega en el momento menos esperado.

Yo soy muy especial a la hora de ponerme a escribir. Me pasa como a Billy Cristal en la memorable "Tira a mamá del tren". Me puedo pasar mil horas delante del teclado o con mi libreta y la única frase que lograré escribir será "La noche era...". Parece una tontería pero es cierto. He perdido días enteros y horas de sueño en darle vueltas a mil ideas para nada. Me obsesiono tanto que me convierto en mi propios verdugo. En cambio puedo estar haciendo cualquier otra tarea (ver la tele, leer, jugar a la consola, pasear...) y de repente, como Vickie el Vikingo, frotarme la naríz, chasquear los dedos y despertar de mi letargo. Es en ese momento cuando cojo lo primero que tengo a mano y empiezo a anotar como un poseso frases inteligibles las cuales yo soy el único que les puede dar sentido. Es como un trance, cuando mi musa baja a la tierra, me suelta dos tollinas y me grita a pleno pulmón "¡Escribe de una vez, gilipollas!".

Y eso es lo que me ha pasado esta misma tarde. Olvidé mencionar que esta última semana estaba de nuevo en un blackout literario y estaba empezando a acordarme de todo el santoral, pero se me ha iluminado el cabezón y parece que la neurona vuelve a respirar, al menos de momento. Así que una vez más y para no perder la costumbre he apartado todo lo que tenía entre manos y he recuperado otro de mis proyectos, para pasarlo de nuevo por la licuadora literaria y transformarlo (y será ya la tercera vez) en algo distinto. Y esta vez será.... sorpresa.

Me pregunto si alguna vez voy a poder terminar algo a tiempo. Por lo menos se en que voy a estar ocupado las proximas semanas. Total, ya duermo poco por el maldito calor, así tendré algo para matar el tiempo.

lunes, 8 de junio de 2009

Escribiendo de nuevo


Después de casi un año y medio de haberme atascado en mi primer proyecto cuando tenía dos terceras partes escritas, y casi medio año de haber aparcado el segundo, el cual tenía todo el esquema acabado así como unos cuantos capítulos, he vuelto a retomar la escritura.

Obviamente, gran parte de ello es debido a los acontecimientos de los últimos días, que me han permitido centrarme de nuevo y dejar de preocuparme o, mejor dicho, martirizarme, para retomar algo que no debí dejar nunca. Ahora mismo estoy revisando apuntes y los últimos capítulos, porque no se si he comentado que mi método es algo peculiar. Se trata de un metodo que suelen desaconsejar, pero que conociéndome es el unico que falla: la escritura continuada, es decir, empezar por el principio y acabar en el final. Eso evita los típicos riesgos de escribir el final o la parte de enmedio, luego escribir el resto y darse cuenta que hay que tirar varios capitulos (o el libro entero). Sin embargo eso conlleva que hay que tener un esquema bastante exacto de lo que se quiere escribir, aunque permite que, llegado el caso, te salgas del esquema y continues porque total, lo de atrás ya esta escrito y rara vez toca modificarlo más que detalles (esa es la teoría). Es lo que se suele llamar un metodo lento pero seguro. Y de momento es mi preferido (y por lo que se, el de mi hermano también).

Por cierto, mi hermano ya ha encontrado editor, pero estoy adelantandome a los acontecimientos. Ya os informaré a su debido tiempo.

Lo dicho, que he vuelto a darle a la pluma (o al pc) y no pienso soltarlo hasta acabar de una vez, que llevo bastante tiempo con ello y tengo ideas para un par de proyectos más.

Si es que en el fondo, soy un completo idiota. Tenía que haberme centrado hace tiempo pero bueno, más vale tarde que nunca.

lunes, 6 de abril de 2009

Epifanía literaria

Hoy ha sido un día muy raro. En teoría es oficialmente mi primer día de vacaciones (el fin de semana no cuenta :P) y realmente no tenía muchas ganas de hacer nada. Me había hecho la idea de salir a pasear sin rumbo fijo escuchando Erik Satie hasta que mis piernas aguantasen pero a primera hora de la mañana me ha llamado mi hermano postizo C para decirme que no tenía vacaciones. SI, hermano postizo, porque a C lo conozco desde la EGB y lo veo casi cada día. C está igual de tarado y friki que yo, lo que le convierte en el único compañero de colegio con el que mantengo contacto. Los demás como si los han encerrado en un batiscafo y los han lanzado a la fosa de las Marianas, me importan más bien poco. Pero para variar, me estoy desviando del tema....

Me he pasado la mañana dando vueltas por el centro y mirando tiendas. Eso si tras degustar un sano desayuno mediterraneo en el Von Till a base de hamburguesa con cebolla y patatas... Sí, quería cuidarme y lo estoy consiguiendo, pero un día es un día y las hamburguesas del Von Till pueden más que yo. Si algún día pasais por Barcelona os llevo a este sitio y al Pibe, y lo entenderéis.

Por la tarde he ido a mirar librerías, porque se acerca Sant Jordi y desde hace años tengo la costumbre de regalar un libro a mis amigos. Pero no los típicos libros superventas de Sant Jordi como hace la mayoría de gente. Cada libro está cuidadosamente escogido para la persona a la que va destinada. A sido durante la visita a la Casa del LLibre del paseo de Grácia que me ha venido la inspiración divina. Tengo una musa que es muy cabrona y suele visitarme cuando menos lo espero. Normalmente llevo el EEPC o una pequeña libreta encima pero esta vez se habían quedado en casa, por lo que he salido a toda prisa y he empezado a apuntar como he podido en las notas del móvil. Al llegar a casa tenía una base sólida para un primer borrador de transfondo de historia y personajes, que ya he apuntado y pasado debidamente a la base de datos de historias por escribir que tengo. De momento se queda ahí, ya que tengo dos libros desarrollandose a la vez y sólo me falta un tercero para que me complique todo y me haga no terminar ninguno. Pero siempre es bueno tener algo a mano por si me encallo en el resto.

Es bueno comprobar que pese a los continuos bajones las neuronas aún funcionan y que mi alter ego de escritor no está tan muerto como creía. A ver si consigo terminar algo este año.

miércoles, 21 de enero de 2009

Un poco de mí.


Siempre he sido una persona que ha oscilado entre la hiperactividad y la inactividad total, de implicarme en mil cosas a caer en continuas mini-depresiones (digo mini porque duran pocas horas). Aunque suene raro, es en ese momento de bajón cuando mi cerebro más activo está. Os contaré un secreto. Yo quiero ser escritor.

Desde crio que siempre he estado escribiendo cosas. Fanfics cutres, guiones chorras como trabajos de clase para continuaciones imposibles de películas... Juego desde los 10 años a juegos de rol, y empecé a jugar a mediados de los ochenta, cuando en nuestro país no se conocía siquiera ese término (y estaba libre de las manipulaciones mediáticas). Eso te obligaba a dos cosas: tener amigos, porque sólo no podías jugar, y tener imaginación, para desarrollar historias y situaciones.

Con los años empiezas a pulir tus historias, a enlazarlas, a crear plots más complicados, a hacer esquemas de situaciones y posibles alternativas... Pasado un tiempo no puedes dedicarte tanto como antes porque tienes que trabajar, pero tu cabeza sigue dando vueltas a varias ideas. A veces tienes un sueño o un conato de inspiración y te quedas con una idea, un detalle... Luego lees un libro o ves una película y te das cuenta que esta bien pero que algo falla, que tal vez si hubiesen cambiado una o dos cosas estaría mejor (para tí, claro). Un buen dia recuperas de tu memoria y de tus viejas carpetas apuntes e ideas enterradas, y lo pasas todo a buena letra en una libreta maestra para que puedas acceder a ella en un futuro. Un buen dia ves en una librería varios libros de técnicas de escritura y narrativa, y alguien te recomienda un libro. El Guión de Robert Mckee que devoras entre la curiosidad y la necesidad de aprender. Hablas con amigos, algunos de ellos conocedores del tema, otros que han trabajado en edición...

Entonces te entra la duda. Esto es España, no todo el mundo que quiere publicar lo hace. Las editoriales tienen sus protegidos, los agentes tienen fama de ser más representantes de fútbol más que la mano derecha de los autores. Que si aquí si no eres el Reverte, Zafón o un famosillo de turno no vendes ni para comprarte un dvd... Te frustras pero entonces te calientas oyendo al listo de turno que jamás podrás hacer algo así. Claro que si ese listo de turno es tu hermano y resulta que también escribe (y tiene una técnica más depurada) te entra el calentón.

Entonces te centras. Decides que te importa una mierda que no ganes un duro, que te importa un pimiento lo que piense cualquiera, pero que tú vas a escribir, y mientras escribes no sólo depuras tu estilo y aprendes, sino que te demuestras que eres capaz de ello, siempre y cuando le dediques el tiempo necesario pero sin llegar a convertirse en una obligación. A fin de cuentas, no tienes ninguna fecha de entrega y no estás sometido a ninguna presión.

Hace más de tres años que decidí convertirme en escritor. O al menos intentarlo. No quiero pasarme el resto de mi vida detras de una mesa en mi oficina. No lo hago por el dinero, por la fama, lo hago porque adoro escribir. Realmente, hasta ese día no tenía ninguna meta específica en mi vida. Ahora la tengo. Trabajo casi once horas en una oficina y cuando llego a casa estoy cansado, ero le dedico un tiempo a ello al menos varios días a la semana. Como por desgracia mi vida personal esta un poco por los suelos los últimos meses, la escritura (además de mis queridos amigos) me ha ayudado a aguantar la cordura que casi pierdo, y me obliga a estrujarme las neuronas cuando estoy mal y de bajón.

Diréis que estoy loco pero tengo dos libros empezados. Yo les llamo mis primeros dos libros. El primero es un libro de fantasía medieval, tiene completos 18 capítulos, dos terceras partes de la historia, y actualmente está en un parón momentáneo por varios motivos. Sin duda es mi preferido, la niña de mis ojos, porque le he dedicado casi dos años. Tengo dominios comprados hace tres años para poder tener página web en el momento que esté terminado.
El segundo libro es un caso más raro. Un consejo que te dan cuando estás escribiendo algo es que te bloqueas o simplemente para descansar unos días y no te quemes, dejes varios días reposar el texto escrito y no hagas nada o como mucho tomes notas, y si es posible, notas que no estén relacionadas con el proyecto sino sobre cualquier cosa. Así no dejas de funcionar pero vacías tu caché de memoria interna y puede salirte alguna idea nueva que utilices ahora o en el futuro. Esó me pasó hace un par de años. Empecé a tomar notas sin sentido que acabé uniéndolas y forjando una historia totalmente distinta al otro libro, así que reuní toda la info y la dejé anotada en una libreta aparte (regla de oro: una libreta por cada proyecto). Hace medio año en un parón del primer libro retomé la libreta y empecé a hacer cambios, algunos muy pequeños, otros radicales, y tomó forma el segundo primer libro. Así que de momento el libro de fantasía está parado mientras que el otro libro está desarrollándose. Tiene pocos capitulillos escritos pero la historia, el esquema, la trama principal y los personajes están completamente definidos.

¿Cuándo terminaré alguno? Ni idea. Puede que en unos meses, puede que en unos años, pero yo le voy dedicando parte de mi tiempo a ello. Porque mientras escribo no tengo otra preocupación más que escribir. Además, he recibido serias amenazas contra mi persona en caso de dejar de escribir y dejar la historia colgada a medias, porque tengo dos "editoras" que son unos ángeles pero cuando se cabrean son peores que los nueve círculos del infierno de Dante. Y sí, tengo editoras, dos amigas de hace mucho tiempo, una de ellas antigua redactora y editora de varias publicaciones, que me dan opiniones y consejos, siendo jueces y jurados al mismo tiempo.

Así que un año el pobre Vida2punto0 es posible que deje la maldita vida de oficinista y ponga su pequeño granito de arena en el mundo de las letras. Pero como hasta ese día aún falta, me dedicaré a postear mis sandeces y chorradas en este pequeño espacio, y de paso, informaros de como avanzan los proyectos.

Recordad que para escribir no hace falta tener un don porque nadie nace enseñado. No hay que tener miedo a los fallos, porque son la semilla del éxito de mañana. Sólo hay que tener ganas, paciencia y dedicación. Y sobre todo disfrutar con ello.