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jueves, 25 de junio de 2009

Crees que te haces mayor...

-Cuando tienes un día de fiesta entre semana y te levantas a la misma hora de siempre. De hecho has puesto el despertador a esa hora en concreto.

-Cuando te levantas con caaaaaaalma, no automaticamente y completamente despierto como hacías antes.

-Cuando dejas la cafetera preparada mientras te duchas, así el café está calentito nada más salir de ella.

-Cuando bajas las escaleras con cuidado y no de dos en dos. Sobre todo si llevas calzado de verano.

-Cuando no corres para alcanzar el autobús que ves justo en el cruce. No te apetece empezar la mañana corriendo o sudando. Además has de vigiliar por tus rodillas, que cada día molestan más.

-Cuando jamás pones a primera hora música que no relaje. Erick Satie es bueno para el viaje de las mañanas, nada de Iron Maiden o Rage antes de las diez...

-Cuando llegas al bar de cada día y en vez de quedarte pides el café para llevartelo a la oficina.

-Cuando enciendes el correo del trabajo y tienes cientos por abrir. Tomas aire lentamente y empiezas a borrar...

-Cuando tus compañeros más jovenes llegan tarde aludiendo mil excusas y empiezan a contar las juergas que se han pegado el día de fiesta, cuando tu lo único que has hecho es relajarte y descansar. Rezas por tener una escopeta con munición infinita....

-Cuando llega tu jefe y en vez de los buenos días te dice que van a quitar los horarios intensivos de los viernes despues del verano. Ahora si que necesitas esa escopeta...

-Cuando llevas una hora en la oficina y en vez de tu curro dejas todo y escribes estas tonterías a las ocho de la mañana.

Por cierto. Yo no soy mayor. Soy muy sabio, que es distinto...






martes, 17 de marzo de 2009

Como Emílio Aragón...

...trajeado y con bambas, así estoy...

Hoy venían unos SUPERJEFAJOS de Endesa a mi oficina, y el jefe histérico nos "informó" que hoy teníamos que venir todos trajeados. No es que me moleste, he ido casi 10 años con traje y ponerme corbata no me molesta, pero llegó un momento que pasé, por esos gilipollas no me pongo elegante. Además como me he ido "ensanchando" pues paso de gastarme pasta en trajes, por lo que conservo uno para las ocasiones. Y es que mis jefes son las típicas personas que se creen que cuanto más te gastes en ropa mejor persona eres, cosa que me he dado prisa a contradecirle al decirle a primera hora de la mañana "llevo corbata pero sigo siendo el mismo cabrón" (una de las pocas ventajas de llevar 12 años es que a veces me puedo pasar con el jefe...).

Al ponerme el traje esta mañana me he dado cuenta de dos cosas: el pantalon me va justo (horror...) y no tengo zapatos (lo últimos me los cargué hace unos meses). Así que he tenido que optar por una solución drástica: bambas negras. por suerte me compro las bambas baratas en el Decathlon, así que no tienen distintivos visibles, por lo que han pasado más o menos desapercibidas.

Y como siempre, la visita por nuestra sección ha durado 0.5 segundos, todo un récord. Por suerte se marchan enseguida, se los llevarán a comer a un sitio SUPERFASHION DE LA MUERTE a gastarse mi sueldo en sus cubiertos, aunque eso significa que no aguantaré a los jefes en el resto del día.

¡Sed buenos! y si no lo sois, que no os pillen... :P

martes, 23 de diciembre de 2008

Grandes Mentiras de Navidad: El Paripé de Empresa


Trabajo en una oficina bastante especial. Tenemos tres jefes, uno que no pinta nada (y que sólo cobra), otro que es un borracho reconocido (menos por él) y un tercero que es un neurótico (que es el único importante porque es quien hace las nóminas). Cada año por estas fechas se les ocurre demostrar lo bien que nos llevamos todos los distintos departamentos, y cómo disfrutamos estas fiestas como si fueramos una familia bien avenida. Pero no somos una familia bien avenida, todo lo contrario. Como en cualquier buena oficina, hay conspiraciones, rumores, odios que llevan años latentes, envidias, y mucho pero que mucho peloteo. Realmente un post sobre este ecosistema social es una tarea ardua y que puede extenderse hasta el infinito, pero prometo ir comentando de vez en cuando anécdotas.

Volviendo al tema, como cada año tenemos lo que hemos denominado paripé navideño, es decir un pequeño aperitivo para justificar que en vez de darnos fiesta el dia 24 (porque realmente no se trabaja), podemos reunirnos todos. La idea en principio no es mala, pero reunir a 50 personas que se odian en la misma sala, llena de objetos punzantes y mucho alcohol no es lo mejor para empezar las fiestas. Siempre hay el típico gracioso de turno que aprovecha para soltar un comentario cuando menos debe, o siempre hay los tipicos lameculos que no paran de decirle a los jefes que el vino es buenísimo o que el jamón es excelente (aunque lo hayan comprado en el DIA).

Pero lo peor (o mejor según se vea) de todo es El Sorteo. Porque sí, como acto magnánimo de buena fe hacia los pobres empleados sacrificados, nuestros jefes nos obsequian con un sorteo de varios regalos entre los pobres mortales que asisten al acto. En un principio parecerá algo bonito y generoso, pero en realidad es una farsa orquestada ya que lo que regalan son los regalos cutres que les han hecho a los jefes algunos clientes. Boligrafos de promoción, agendas, relojes, incluso he llegado a ver algún año un muñeco de porcelana de un Todo a Cien más cutre que los regalos que dan en el chino donde suelo cenar. Lo mejor de todo es ver cómo, cada vez que un compañero agraciado abre un paquete perfectamente envuelto, un coro de borregos grita "Ooh.","Bravo, bravo" o "¡Que lo enseñe!". El año pasado les pedí por favor que no incluyesen mi nombre en la lista para el sorteo, cosa que obviamente no hicieron. Cuando oí mi nombre recogí el paquete lo más educadamente que pude, me largué del lugar y dejé el regalo encima del mostrador de la entrada para que lo cogiese el primer tonto que quisiese.

Mañana toca paripé y yo no estoy de humor para aguantar tonterías. Sólo le pido a Diós que me de paciencia, porque si me da fuerzas, la lio, lo que daría pié a un post bastante interesante.

A todos los que (sobre)vivís en este pequeño punto azul lleno de borregos, os deseo una feliz Navidad.