-Cuando tienes un día de fiesta entre semana y te levantas a la misma hora de siempre. De hecho has puesto el despertador a esa hora en concreto.
-Cuando te levantas con caaaaaaalma, no automaticamente y completamente despierto como hacías antes.
-Cuando dejas la cafetera preparada mientras te duchas, así el café está calentito nada más salir de ella.
-Cuando bajas las escaleras con cuidado y no de dos en dos. Sobre todo si llevas calzado de verano.
-Cuando no corres para alcanzar el autobús que ves justo en el cruce. No te apetece empezar la mañana corriendo o sudando. Además has de vigiliar por tus rodillas, que cada día molestan más.
-Cuando jamás pones a primera hora música que no relaje. Erick Satie es bueno para el viaje de las mañanas, nada de Iron Maiden o Rage antes de las diez...
-Cuando llegas al bar de cada día y en vez de quedarte pides el café para llevartelo a la oficina.
-Cuando enciendes el correo del trabajo y tienes cientos por abrir. Tomas aire lentamente y empiezas a borrar...
-Cuando tus compañeros más jovenes llegan tarde aludiendo mil excusas y empiezan a contar las juergas que se han pegado el día de fiesta, cuando tu lo único que has hecho es relajarte y descansar. Rezas por tener una escopeta con munición infinita....
-Cuando llega tu jefe y en vez de los buenos días te dice que van a quitar los horarios intensivos de los viernes despues del verano. Ahora si que necesitas esa escopeta...
-Cuando llevas una hora en la oficina y en vez de tu curro dejas todo y escribes estas tonterías a las ocho de la mañana.
Por cierto. Yo no soy mayor. Soy muy sabio, que es distinto...

