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jueves, 3 de noviembre de 2011
We always dream for A Better Tomorrow
Se me pone la piel de gallina de ver la interpretación de la canción de Leslie Cheung para A better Tomorrow II.
Etiquetas:
A Better Tomorrow,
música,
nostalgia
viernes, 28 de octubre de 2011
Si las calles pudieran hablar...
Ella es la chica del Barrio Alto,
él del sur de la ciudad.
Aquella noche acabaron dormidos en un portal.
Cuando ella se pone de todo
él no la puede parar,
experta en hacerse daño,
la vida le quema hasta matar.
No me digas que la conoces
si nunca la has visto llorar.
Nunca te enseña los brazos,
nunca la has visto temblar.
Era la chica del Barrio Alto,
para ti siempre será
el enigma de un árbol
caído en completa soledad.
Si la ves por ahí al pasar
dile que él aún la recuerda,
todavía busca a alguien como ella.
Si la ves por ahí al pasar
dile que él aún la recuerda,
todavía busca a alguien como ella.
Si las calles pudieran hablar
de lo que nadie cuenta,
de separar la realidad de la leyenda.
Solo es humo su recuerdo
entre latas de cerveza,
la tristeza es infinita
en sus ojos de gacela.
Era la chica del Barrio Alto.
La chica del Barrio Alto.
Si las calles pudieran hablar, Amaral - Hacia lo salvaje (2011)
domingo, 28 de noviembre de 2010
Un sueño hecho realidad

No soy un tipo divertido. En serio. Rio cuando los demás no ven la gracia y no suele hacerme efecto la carcajada facil y el humor "normal". Los que me conocen saben mi devoción desde hace años a la comedia británica, donde sarcasmo, ironía y crítica se funden en un humor negro que roza lo surreal. Dos genios de la comedia, superestrellas hoy en día son Stephen Fry y Hugh Laurie. Pero muchos en nuestro país, sobre todo los gafopastos modelo Pais de las tentaciones que se autoproclaman seguidores incondicionales de House, desconocen que durante seis años hubo un programa de la BBC que hizo temblar los cimientos del viejo imperio. Su título: A Bit of Fry & Laurie.
Han pasado muchos años y las carreras de Stephen y Hugh se separaron, aunque ambos siguieron manteniendo contacto. Durante mucho tiempo ha sido tema de conversación con varios amigos lo impresionante que sería verlos juntos otra vez. Ese sueño se ha cumplido. Esta semana se ha emitido en Gran Bretaña un especial rememorando su historia, reuniendo a ambos delante de las cámaras por primera vez. El resultado es una hora y media hilarante donde ambos recuerdan sus aventuras y desventuras y como llegaron a fomar parte del Olimpo de la Comedia. Impresionante.
Han pasado muchos años y las carreras de Stephen y Hugh se separaron, aunque ambos siguieron manteniendo contacto. Durante mucho tiempo ha sido tema de conversación con varios amigos lo impresionante que sería verlos juntos otra vez. Ese sueño se ha cumplido. Esta semana se ha emitido en Gran Bretaña un especial rememorando su historia, reuniendo a ambos delante de las cámaras por primera vez. El resultado es una hora y media hilarante donde ambos recuerdan sus aventuras y desventuras y como llegaron a fomar parte del Olimpo de la Comedia. Impresionante.
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humor,
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once more with a feeling
sábado, 21 de marzo de 2009
Recuerdos
Me acuerdo como si fuese ayer. De las pocas chicas por las cuales he llegado a sentir algo, Bárbara ha sido la que tal vez pueda considerar el amor de mi vida. Me la presentó mi amiga M, hará más de diez años. Por aquel entonces yo estaba muy metido en el mundillo de los fanzines y el cómic. Conocíamos a casi todos, escribía junto con mi hermano para una de las primeras revistas “profesionales” y acabábamos de publicar un libro. De hecho a M la había conocido en un Salón del Comic, y aunque ella trabajaba en la competencia, nos encontrabamos en salones, tiendas, librerías… por lo que entre frikada y frikada nos hicimos amigos (y aún lo somos y la quiero mucho ^__^).
Por esas fechas no tenía las obligaciones económicas actuales y aunque ganaba mucho menos que ahora, podía dilapidar todo el dinero en libros, cómics y frikadas varias. Yo me había obsesionado con una serie de anime, y me compraba las cintas vhs directamente en Japón a través de un servicio de importación que me cobraba un ojo de la cara (en la época en que internet era un lujo). Así que M se venía a casa varias veces al mes, y algunos días traía compañía. Fue así como conocí a Bárbara. Tenía 4 años menos que yo, una pequeña melena algo rizada hasta los hombros y los ojos verdes más hermosos que he visto en mi vida. Obviamente caí fulminado.
Por aquel entonces yo era un gañán que sólo conocía a las chicas porque salían en el Manual Monstruoso de Dungeons&Dragons (en el apartado de demonios), y apenas me había interesado por el sexo opuesto (mira que llegué a ser tonto en mi juventud…), por lo que la idea de sentirme atraido hacia ella (esas feromonas…) me producía pánico. Era una chica alegre y simpática, con sus pequeños ataques espontáneos de burradas (M también era y sigue siendo así), y pese a mi miedo no le importaba que fuese un poquitín friki. Así que nos hicimos amigos enseguida.
Ella estudiaba filología eslava, polaco y ruso. Su família descendía de una antigua família de la alta nobleza rusa. Su abuela tuvo que huir del país con el alzamiento socialista y acabó en España. Recuerdo con gran cariño a su madre, profesora de música, una de las personas más cultas que he conocido en toda la vida, la cual estaba encantado porque su hija traía a un amigo que no fuese un “cabeza hueca”. En esa época un servidor además de los comics y el rol le interesaban la filosofía, la literatura, los museos, etc…
Por supuesto una chica así no estaba libre. Bárbara tenía un novio oficial, a pesar que todo el grupo de amigos sabía que no lo veía muchas veces y que había tenido escarceos con bastantes otros chicos. Poco a poco se aficinó a estar conmigo, a mantener largas charlas por teléfono y en la puerta de su casa, a ir a buscarla los viernes al salir yo de la oficina para irnos al cine y a cenar, ya fuese solos o con algunos amigos. Me encantaba estar con ella, el tiempo no existía para ambos cuando nos poníamos a parlotear como si fuésemos dos marujas en la peluquería. Ya fuese sobre cine, arte, filosofía, comics… Me acuerdo como si fuera ayer la cara que puso un año para su cumpleaños cuando le conseguí en china los dvds subtitulados de toda su serie favorita de anime….
La vicié al cine de Bollywood cuando en este país no estaba de moda entre las chavalillas, al cine oriental, tanto el de Hong Kong como el coreano, le traía cds que conseguía pirateados en Pakistán a través de unas tiendas del Raval, así como dvds comprados en Corea con los últimos estrenos. De hecho le regalé e instalé mi primer Pentium 400 cuando me cambié el ordenador con una de las primeras unidades de dvd que llegó aquí, usando la excusa que me iba a cambiar de ordenador, auque fue simplemente para regalárselo y que así pudiese ver los dvds en casa y de paso ser la envidia de todas sus amigas. También le compraba libros de autores de fantasía y ciencia ficción en Amazon, y la enganché a la saga de novelas de Miles Vorkosigan de Lois McMaster Bujold.
De ella aprendí el gusto de disfrutar una película en versión original subtitulada, fuese de donde fuese. Me vició al té cuando yo nunca lo podía soportar y consiguió que me encantase. Ella tenía largas “discusiones” con mi hermano sobre la concepción del cine de Kubrick, y fue quien le puso el sobrenombre de “Emperador del Universo”, con el cual se quedó durante mucho tiempo. En nuestros cientos de visitas al cine Verdi, un día nos tuvimos que encerrar en un portal porque toda la policía de Barcelona acordonó el barrio de Gracia en una batalla campal con unos okupas. Recuerdo el miedo que pasó y cómo se abrazó a mí todo el rato mientras el corazón me iba a mil por hora.
De hecho pasaba yo más tiempo con ella que su “novio”, algo que a sus padres les importaba poco porque yo les caía mejor (mi eterna maldición…). Pero había un pequeño problema. Ella era demasiado “especial”. Era una pequeña rebelde, alguien a que no gustaba que no le diesen la razón o que le llevasen la contraria. Y tenía un defecto de empatía social. Necesitaba estar rodeada de gente y ser el centro de atención, aunque eso significase liar una gorda. Por donde iba, le seguía un corrillo, algo que acabó incomodándome porque la mayoría de ellos eran gente sin cabeza o espabilados que querían ver si podían ligársela un par de días. Yo hacía como que no me importaba, seguía con ella, aguantaba sus aires y seguíamos con nuestra amistad. En la época de los salones del cómic yo pedía fiesta y nos paseabamos el primer dia, cuando no hay casi visitantes, mirando tiendas y exposiciones. Yo le compraba alguno de los libros de ilustraciones que le gustaban y algún cd, y ella no paraba de repetir siempre lo mismo: “Me cuidas demasiado”.
Pero lamentablemente todo tiene un fin en esta vida. Ella sabía que me gustaba, se lo habían dicho sus amigas y yo se lo había dicho un par de veces, pero pese a ello manteníamos nuestra amistad. Yo la respetaba y la cuidaba, y ella no quería en parte perder ni mi amistad ni mi cariño. Pero un dia me dijo algo que me llegó al corazón: “Sé que te gusto, pero eres demasiado buena persona y no querría hacerte daño. Por eso sabes que no podríamos estar juntos, no aguantaríamos y no quiero dejar de ser como soy.”
Por su parte en esos días ella me había presentado a una amiga suya. Al principio fue bien pero en realidad la pobre estaba desquiciada, era una total obsesa del manga y de las cronicas de Anne Rice y de ahí no salía, además de tener un genio de cuidado. Así que acabamos casi antes de empezar.
Yo seguí viendo a Bárbara durante medio año más o menos, pero entonces sus padres se iban a ir fuera de Barcelona y ella no quería ir con ellos. Como no tenía trabajo se peleó con sus padres y se fue a vivir a casa de su “novio”. Unas semanas antes de eso, yo decidí que tenía que dejar de verla. Estaba demasiado obsesionado con ella y temía ser una carga para su relación. Así que de la noche a la mañana desaparecí de su vida. Dejé de ir a su casa, de llamarla, pero no pude dejar de pensar en ella. Le preguntaba a M cómo le iba y ella me contaba que tambien preguntaba por mí y que se le veía más apagada. Una tarde, tomando café en la plaza Catalunya con M, me dio el peor ataque de histeria que jamás me ha dado, perdí la noción de todo y las ganas por vivir y anuncié en voz alta mi intención de matarme, ya que la vida había dejado de tener sentido para mí. Reconozco que fue tal vez la mayor estupidez que jamás he hecho, pero gracias a que M estaba ahí ,impidión que servidor abandonase este mundo por la vía facil. Hacer llorar a una de las personas que más quieres es tal vez lo peor que puedes hacer como persona, pero las súplicas, ruegos y amenazas de M me devolvieron la cordura lo suficiente para jurar que jamás haría ni diría nada parecido por muy mal que estuviese. Durante semanas actué como un vegetal insensible. Comía, trabajaba y andaba por mimetismo, pero fue la cabezonería de M y de su marido lo que poco a poco me devolvió a tierra firme. Durante los casi quince años que nos conocemos me han ayudado mucho y yo les he procurado ayudar lo máximo también. Pero me estoy yendo por la tangente, para variar…
Con el tiempo dejé de preguntar y M no me contó nada más, para que poco a poco se fuese cerrando la herida. Con los años tuve varias intentos de tener pareja los cuales acabaron todos fatal y, aunque jamás dije nada, seguía viendo aquella sonrisa y aquellos ojos verdes cada vez que cerraba los ojos. Realmente hasta que no conocí el año pasado a mi último fracaso no dejé de pensar en ella. Y eso que la volví a ver.
Ocurrió hace cuatro años. Bárbara había roto definitivamente con su novio (me enteré después) tras un largo estira y afloja de meses de crisis de pareja. Un día me llegó un mensaje al móvil que decía simplemente “¿Cómo estás?”. No pude evitar llamarla y tras una hora de conversación, quedamos una tarde. La llevé a mi cafetería favorita (que ya no existe) y hablamos de los buenos tiempos, de las burradas que hicimos, de los planes futuros. Yo empezaba a tener ya la base sólida para mi primer libro de verdad, y ella quedó entusiasmada por la idea que quisiese ser escritor. Había estudiado bastante teoría narrativa y le encantaron las ideas que tenía. En toda la tarde jamás hablamos de su ruptura, salvo que entendió que yo desapareciese de enmedio años atrás. La acompañe hasta el tren y mientras nos despedíamos nos dimos un largo abrazo. Ella prometió llamarme para ir viéndonos mientras me decía “Siempre fuiste un gran amigo”. Yo por mi parte sabía que era mentira, que no me llamaría y que seguramente no la volvería a ver jamás, y no pude evitar que una lágrima se me escapase. Desde entonces no se nada de ella, salvo el mismo mensaje en el móvil cada fin de año para felicitarnos el año.
Hoy he encontrado la única foto que tengo de ella. Ninguno de los dos éramos amantes de las fotografías, simplemente preferíamos pasar el tiempo juntos. Pero esta es especial, no sólo por su rareza. Nos la hicimos el último salón del comic al que fui. Me costó semanas convencer a mi madre para que le hiciese el disfraz de Utena que quería llevar, hasta que lo conseguí. Ver esos ojos verdes me ha devuelto por un instante toda la felicidad de esos años.
Algunos pensaréis que es una falsa felicidad, algo obsesiva tal vez, y que todo no fue más que un sueño imposible de adolescente. Pero al fin y al cabo fue felicidad. He tenido que parar varias veces mientras escribo estas lineas porque se me han llenado los ojos de lágrimas.
Sólo espero que esté donde esté, al menos ella sea feliz.
Por esas fechas no tenía las obligaciones económicas actuales y aunque ganaba mucho menos que ahora, podía dilapidar todo el dinero en libros, cómics y frikadas varias. Yo me había obsesionado con una serie de anime, y me compraba las cintas vhs directamente en Japón a través de un servicio de importación que me cobraba un ojo de la cara (en la época en que internet era un lujo). Así que M se venía a casa varias veces al mes, y algunos días traía compañía. Fue así como conocí a Bárbara. Tenía 4 años menos que yo, una pequeña melena algo rizada hasta los hombros y los ojos verdes más hermosos que he visto en mi vida. Obviamente caí fulminado.
Por aquel entonces yo era un gañán que sólo conocía a las chicas porque salían en el Manual Monstruoso de Dungeons&Dragons (en el apartado de demonios), y apenas me había interesado por el sexo opuesto (mira que llegué a ser tonto en mi juventud…), por lo que la idea de sentirme atraido hacia ella (esas feromonas…) me producía pánico. Era una chica alegre y simpática, con sus pequeños ataques espontáneos de burradas (M también era y sigue siendo así), y pese a mi miedo no le importaba que fuese un poquitín friki. Así que nos hicimos amigos enseguida.
Ella estudiaba filología eslava, polaco y ruso. Su família descendía de una antigua família de la alta nobleza rusa. Su abuela tuvo que huir del país con el alzamiento socialista y acabó en España. Recuerdo con gran cariño a su madre, profesora de música, una de las personas más cultas que he conocido en toda la vida, la cual estaba encantado porque su hija traía a un amigo que no fuese un “cabeza hueca”. En esa época un servidor además de los comics y el rol le interesaban la filosofía, la literatura, los museos, etc…
Por supuesto una chica así no estaba libre. Bárbara tenía un novio oficial, a pesar que todo el grupo de amigos sabía que no lo veía muchas veces y que había tenido escarceos con bastantes otros chicos. Poco a poco se aficinó a estar conmigo, a mantener largas charlas por teléfono y en la puerta de su casa, a ir a buscarla los viernes al salir yo de la oficina para irnos al cine y a cenar, ya fuese solos o con algunos amigos. Me encantaba estar con ella, el tiempo no existía para ambos cuando nos poníamos a parlotear como si fuésemos dos marujas en la peluquería. Ya fuese sobre cine, arte, filosofía, comics… Me acuerdo como si fuera ayer la cara que puso un año para su cumpleaños cuando le conseguí en china los dvds subtitulados de toda su serie favorita de anime….
La vicié al cine de Bollywood cuando en este país no estaba de moda entre las chavalillas, al cine oriental, tanto el de Hong Kong como el coreano, le traía cds que conseguía pirateados en Pakistán a través de unas tiendas del Raval, así como dvds comprados en Corea con los últimos estrenos. De hecho le regalé e instalé mi primer Pentium 400 cuando me cambié el ordenador con una de las primeras unidades de dvd que llegó aquí, usando la excusa que me iba a cambiar de ordenador, auque fue simplemente para regalárselo y que así pudiese ver los dvds en casa y de paso ser la envidia de todas sus amigas. También le compraba libros de autores de fantasía y ciencia ficción en Amazon, y la enganché a la saga de novelas de Miles Vorkosigan de Lois McMaster Bujold.
De ella aprendí el gusto de disfrutar una película en versión original subtitulada, fuese de donde fuese. Me vició al té cuando yo nunca lo podía soportar y consiguió que me encantase. Ella tenía largas “discusiones” con mi hermano sobre la concepción del cine de Kubrick, y fue quien le puso el sobrenombre de “Emperador del Universo”, con el cual se quedó durante mucho tiempo. En nuestros cientos de visitas al cine Verdi, un día nos tuvimos que encerrar en un portal porque toda la policía de Barcelona acordonó el barrio de Gracia en una batalla campal con unos okupas. Recuerdo el miedo que pasó y cómo se abrazó a mí todo el rato mientras el corazón me iba a mil por hora.
De hecho pasaba yo más tiempo con ella que su “novio”, algo que a sus padres les importaba poco porque yo les caía mejor (mi eterna maldición…). Pero había un pequeño problema. Ella era demasiado “especial”. Era una pequeña rebelde, alguien a que no gustaba que no le diesen la razón o que le llevasen la contraria. Y tenía un defecto de empatía social. Necesitaba estar rodeada de gente y ser el centro de atención, aunque eso significase liar una gorda. Por donde iba, le seguía un corrillo, algo que acabó incomodándome porque la mayoría de ellos eran gente sin cabeza o espabilados que querían ver si podían ligársela un par de días. Yo hacía como que no me importaba, seguía con ella, aguantaba sus aires y seguíamos con nuestra amistad. En la época de los salones del cómic yo pedía fiesta y nos paseabamos el primer dia, cuando no hay casi visitantes, mirando tiendas y exposiciones. Yo le compraba alguno de los libros de ilustraciones que le gustaban y algún cd, y ella no paraba de repetir siempre lo mismo: “Me cuidas demasiado”.
Pero lamentablemente todo tiene un fin en esta vida. Ella sabía que me gustaba, se lo habían dicho sus amigas y yo se lo había dicho un par de veces, pero pese a ello manteníamos nuestra amistad. Yo la respetaba y la cuidaba, y ella no quería en parte perder ni mi amistad ni mi cariño. Pero un dia me dijo algo que me llegó al corazón: “Sé que te gusto, pero eres demasiado buena persona y no querría hacerte daño. Por eso sabes que no podríamos estar juntos, no aguantaríamos y no quiero dejar de ser como soy.”
Por su parte en esos días ella me había presentado a una amiga suya. Al principio fue bien pero en realidad la pobre estaba desquiciada, era una total obsesa del manga y de las cronicas de Anne Rice y de ahí no salía, además de tener un genio de cuidado. Así que acabamos casi antes de empezar.
Yo seguí viendo a Bárbara durante medio año más o menos, pero entonces sus padres se iban a ir fuera de Barcelona y ella no quería ir con ellos. Como no tenía trabajo se peleó con sus padres y se fue a vivir a casa de su “novio”. Unas semanas antes de eso, yo decidí que tenía que dejar de verla. Estaba demasiado obsesionado con ella y temía ser una carga para su relación. Así que de la noche a la mañana desaparecí de su vida. Dejé de ir a su casa, de llamarla, pero no pude dejar de pensar en ella. Le preguntaba a M cómo le iba y ella me contaba que tambien preguntaba por mí y que se le veía más apagada. Una tarde, tomando café en la plaza Catalunya con M, me dio el peor ataque de histeria que jamás me ha dado, perdí la noción de todo y las ganas por vivir y anuncié en voz alta mi intención de matarme, ya que la vida había dejado de tener sentido para mí. Reconozco que fue tal vez la mayor estupidez que jamás he hecho, pero gracias a que M estaba ahí ,impidión que servidor abandonase este mundo por la vía facil. Hacer llorar a una de las personas que más quieres es tal vez lo peor que puedes hacer como persona, pero las súplicas, ruegos y amenazas de M me devolvieron la cordura lo suficiente para jurar que jamás haría ni diría nada parecido por muy mal que estuviese. Durante semanas actué como un vegetal insensible. Comía, trabajaba y andaba por mimetismo, pero fue la cabezonería de M y de su marido lo que poco a poco me devolvió a tierra firme. Durante los casi quince años que nos conocemos me han ayudado mucho y yo les he procurado ayudar lo máximo también. Pero me estoy yendo por la tangente, para variar…
Con el tiempo dejé de preguntar y M no me contó nada más, para que poco a poco se fuese cerrando la herida. Con los años tuve varias intentos de tener pareja los cuales acabaron todos fatal y, aunque jamás dije nada, seguía viendo aquella sonrisa y aquellos ojos verdes cada vez que cerraba los ojos. Realmente hasta que no conocí el año pasado a mi último fracaso no dejé de pensar en ella. Y eso que la volví a ver.
Ocurrió hace cuatro años. Bárbara había roto definitivamente con su novio (me enteré después) tras un largo estira y afloja de meses de crisis de pareja. Un día me llegó un mensaje al móvil que decía simplemente “¿Cómo estás?”. No pude evitar llamarla y tras una hora de conversación, quedamos una tarde. La llevé a mi cafetería favorita (que ya no existe) y hablamos de los buenos tiempos, de las burradas que hicimos, de los planes futuros. Yo empezaba a tener ya la base sólida para mi primer libro de verdad, y ella quedó entusiasmada por la idea que quisiese ser escritor. Había estudiado bastante teoría narrativa y le encantaron las ideas que tenía. En toda la tarde jamás hablamos de su ruptura, salvo que entendió que yo desapareciese de enmedio años atrás. La acompañe hasta el tren y mientras nos despedíamos nos dimos un largo abrazo. Ella prometió llamarme para ir viéndonos mientras me decía “Siempre fuiste un gran amigo”. Yo por mi parte sabía que era mentira, que no me llamaría y que seguramente no la volvería a ver jamás, y no pude evitar que una lágrima se me escapase. Desde entonces no se nada de ella, salvo el mismo mensaje en el móvil cada fin de año para felicitarnos el año.
Hoy he encontrado la única foto que tengo de ella. Ninguno de los dos éramos amantes de las fotografías, simplemente preferíamos pasar el tiempo juntos. Pero esta es especial, no sólo por su rareza. Nos la hicimos el último salón del comic al que fui. Me costó semanas convencer a mi madre para que le hiciese el disfraz de Utena que quería llevar, hasta que lo conseguí. Ver esos ojos verdes me ha devuelto por un instante toda la felicidad de esos años.
Algunos pensaréis que es una falsa felicidad, algo obsesiva tal vez, y que todo no fue más que un sueño imposible de adolescente. Pero al fin y al cabo fue felicidad. He tenido que parar varias veces mientras escribo estas lineas porque se me han llenado los ojos de lágrimas.
Sólo espero que esté donde esté, al menos ella sea feliz.
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jueves, 15 de enero de 2009
Nostalgia ochentera

Nunca he sido de los que sueltan la frase tan oida de cualquier tiempo pasado fue mejor que éste, sino que prefiero vivir y disfrutar el presente lo mejor que pueda. Pero con el video del post anterior me ha entrado un poco nostalgía de la música que solía escuchar cuando era más jovencito. Aún recuerdo como me aprendí todas las canciones de Alan Parsons Project con seis años cuando no tenía ni idea de inglés, y cómo con mi hermano le robamos a mi hermana los LP's cuando se fué a vivir con el que ahora es su marido. Así que he estado navegando un ratillo por Youtube y seleccionando unos cuantos de los cientos de videos que me tragaba los sabados por la tarde en los programas de música de TVE.
Como apunte comentar que falta una de las que iba a poner, Brilliant Disguise de Bruce Springsteen, Never Gonna Give You Up de Rick Astley y Winds of Change de Scorpions, pero se ve que a los señoritos no les gusta que sus videos se compartan así como así, y hay que solicitar que te pasen el link para ponerlo embed en la página. Sin embargo están los links de youtube, y no quiero que falten en esta lista:
Como apunte comentar que falta una de las que iba a poner, Brilliant Disguise de Bruce Springsteen, Never Gonna Give You Up de Rick Astley y Winds of Change de Scorpions, pero se ve que a los señoritos no les gusta que sus videos se compartan así como así, y hay que solicitar que te pasen el link para ponerlo embed en la página. Sin embargo están los links de youtube, y no quiero que falten en esta lista:
-Brilliant Disguise (Bruce Springsteen)
-Never Gonna Give You Up (Rick Astley)
-Winds of Change (Scorpions)
-Rebel Yell (Billy Idol)
-Two Tribes (Frankie Goes To Hollywood)
-Love Missile F1 (Sigue Sigue Sputnik)
-Es por tí (Cómplices)
-Don't Answer Me (The Alan Parsons Project)
-Take On Me (A-ha)
-Don't Get Me Wrong (The Pretenders)
-Eloise (Tino Casal)
-Wonderful Life (Black)
Seguro que me dejo alguna, pero tampoco era cuestión de poner doscientos videos. Estas eran las canciones que yo escuchaba, en aquella época donde aunque parezca mentira, podías escuchar los 40 Principales sin vomitar.
martes, 6 de enero de 2009
Juguetes que nunca tuve
La parte más negativa de la celebración de Reyes(aplicable también a Papa Noél) es la de la desilusión de no tener el juguete anhelado. Ahora que somos adultos entendemos los motivos por los que un niño no puede tener todo lo que pide. Normalmente el escollo económico de las famílias es el principal obstáculo aunque algunos padres alegan que los crios se vuelven caprichosos y malcriados si los inundas de juguetas, cosa que yo no comparto siempre y cuando se eduque a los niños correctamente.
Por supuesto todos tenemos esa espina clavada de nuestra niñez donde deseamos tener aquel Scalextric, Ibertren, etc... que tanto veíamos en los escaparates de las jugueterías y en la televisión, que nos hacía saltar los ojos al grito de "¡Algún día serás mío!". Por supuesto yo no soy una excepción y tengo no una, sino varias espinas clavadas, que me mortifican y me recuerdan que un día soñé con ellas y lo único que obtuve fue una desilusión.
También conocido como Autobús de Rico. Mi amor platónico, el juguete por el que más lloré, imploré y pataleé. Ahora mismo os parecerá una mierda de plástico, pero yo amaba a este autobús, con su mando de cable para manejarlo, la envídia de los crios de principios de los 80. Un primo mio de Zaragoza lo tenía pero iba muy pocas veces a su casa y nunca me lo dejó tocar, lo que me provocó uno de mis mayores traumas de infancia.
-StarbirdLa nave espacial con luz y sonido de MB, tal vez la casa de juguetes más alucinante de esa época (creadores del Vertrex y el Bigtrak entre otros). Su sencillo diseño proporcionaba horas de diversión a los crios. El año pasado haciendo una búsqueda en Ebay apareció la venta de una base de transporte para los Starbird, algo que no llegó nunca a nuestro país. Lo peor de todo es que hace pocos años lo vi en una vieja juguetería, pero cuando fui días después dispuesto a comprarlo, ya lo habían vendido a un coleccionista. Estoy maldito.
-La Base Lunar de Famobil.Si, he dicho bien. Famobil. Porque en los años setenta y ochenta fue la empresa española Famosa la que distribuyó los productos de la empresa madre alemana Playmobil del grupo empresarial Brandstäter. Acordaos, los clicks de entonces no tenían manos móviles sino fijas, y su diseño era un poco más tosco. Pero con la desaparición de Airgam, los clicks de Famosa se comieron el mercado juguetero español. La base lunar siempre me pareció el juguete más chulo jamás creado. Pero entonces era muy cara y mi família no iba demasiado bien de dinero en esa época, por lo que nunca tuve una. Por suerte, tanto un primo con un amigo la tenían, con lo que jugué con ella horas y horas. Pero en las noches de luna llena aún aparece en mis sueños.

-Bigtrak.
Otro de los juguetes estrella de MB. El Bigtrak era un "moderno" vehiculo de orugas que se podía programar con sencillas instrucciones mediante el panel de control que llevaba incorporado. Introducías cuantos pasos querías que fuese en una dirección, donde girase, continuase un camino, y dispare su pequeño cañón y el Bigtrak lo hacía, dejándonos a todos completamente alucinados. Disponia de un pequeño accesorio-carretilla para transporte de objetos. En Europa se distribuyó la vesión de carcasa blanca y en América la de carcasa gris.
Estas son mis pequeñas heridas que hoy en día aún sangran. De vez en cuando miro por Ebay los precios de algunos de estos productos pero siempre he visto que pedian cantidades demasiado elevadas a mi parecer (aunque es lo que conlleva el mundo del coleccionismo retro). Pero no desespero. ¡Algún día serán míos!
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